El principio de realidad

Posted by on Mar 9, 2016 in Miradas |

Si hemos de hacer caso a sus voceros, los partidos siguen encastillados en las posiciones que llevaron al fracaso de la investidura de Sánchez. Estos argumentos consabidos que se cruzan todos los días en toda clase de foros y que no son más que el eco inercial de lo que se oyó en el debate, se resumen en dos simplezas: la culpa es del otro y ya nos veremos en las elecciones. Esta posición es empecinada e inequívoca en el pepé, que no tiene más plan que volver a la casilla anterior a las elecciones del pasado diciembre. Nadie puede prever ahora mismo cuál será el estado de ánimo del electorado en junio, después de una larga temporada sumido en una atmósfera tóxica de inoperatividad del sistema. Olvídense del ejemplo de Bélgica. En el mejor de los casos, los electores votarán más o menos lo mismo por lo que estaremos en el mismo sitio, aunque también hay que suponer imprevisibles cambios acaso menores en los resultados de una u otro sigla que pueden modificar la correlación de fuerzas de manera determinante.  A la postre, estamos en un sistema proporcional, lo contrario a lo que empecina Rajoy en hacernos creer. Y hay otra circunstancia, esta segunda oportunidad será la definitiva y el gobierno saldrá de cualquier modo. Todo lo cual da a esta expectactiva un grado de incertidumbre difícilmente soportable. Los otros tres partidos en liza (pesoe, ciudadanos y podemos) no están tan seguros de su estrategia. Los dos primeros están atados por las consecuencias de su pacto y el tercero, por los efectos de su negativa a secundarlo. Ninguno está cómodo en su traje y mientras esperan que sea el otro el que decida cambiar las hechuras del suyo, se pavonean ridículamente con el que ahora se han calzado. Ciudadanos es un partido muy liviano y plástico, que puede aguantar mejor que los otros los vaivenes de su electorado porque ni aspira ni es previsible que vaya a alcanzar la hegemonía en su campo. Lo suyo es pactar y, tal como están las cosas, siempre encontrará un socio para hacerlo. De modo que la carga de la responsabilidad sobre cualquier cambio que quiera hacerse en el gobierno se desplaza a la izquierda donde compiten acerbamente dos formaciones muy cercanas en votos y representación. Veamos, un poco de historia nos puede ayudar a clarear la cabeza. El pesoe es un partido centenario, que aparece en la creación de la España moderna como instrumento de la clase obrera cuando esta se constituye en sujeto histórico, y su andadura se ha caracterizado por un no siempre fácil equilibrio entre la reforma y la revolución, lo que conviene recordar en un momento en...

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La vergüenza

Posted by on Mar 8, 2016 in Miradas |

Mientras nuestros partidos domésticos escenifican una pelea de ciegos en el patio de Monipodio, el proyecto de la Unión Europea, evidentemente gripado, amenaza quiebra. Es posible que este desconcierto de palos al aire sea la contribución celtibérica al declive europeo. Cada uno hace lo que puede, y los nuestros apuestan por la enésima reedición del reñidero español. La UE es una parte constitutiva del patriotismo de nuestra generación, que se siente cómoda siendo española porque es europea. Debemos decirlo ahora, que el paisaje se puebla de patriotas achaparrados, golfos y oportunistas, o, para decirlo con el manoseado término de moda especialmente apropiado al caso: de populistas. En algún momento de hace diez años, se abrió una grieta en la Unión que dividió a los socios en un nuevo rol de acreedores y deudores, y, mientras los agentes de la crisis –los llamados mercados- medraban en poder real y en hegemonía de los medios que dominan la opinión pública, la parálisis y la corrupción se apoderaban de las instituciones europeas, de las que se ausenta la democracia sin que nadie la eche en falta. Esta deriva con apariencia de suceso natural ha permitido la trepa a los sitiales más representativos del tinglado a personajes, como el polaco Donald Trusk, un nacionalista xenófobo al frente del consejo, o el luxemburgués Jean-Claude Juncker, veterano muñidor de paraísos fiscales al frente de la comisión, para no hablar más que de los muy notorios, cada uno de los cuales ha llevado a su cargo las mañas, rutinas y prejuicios con los que han hecho carrera política en su respectivo país, al que espera volver en loor de multitud cuando concluya su episódica misión en Bruselas. La UE como proyecto provisional de los estados miembros, válida solo mientras sirva a los intereses de sus élites y mantenga apaciguadas a sus poblaciones, y al frente de la gobernación, una tropa de veintiocho jerifaltes nacionales, cautelosos, ensimismados, atribulados por la inseguridad y el miedo que ellos mismos provocan en sus electorados, dirigida por Merkel y al que asiste como dominguillo nuestro Rajoy, que van de una capital a otra y de un acuerdo a otro, chequera en mano, para taponar las vías de agua que amenazan a este titanic varado. La última, los refugiados. Un problema demográficamente menor pero, al parecer, políticamente inmanejable. El efecto de una guerra horrenda, si esto no es un pleonasmo, que tiene lugar en la misma frontera de Europa y sobre la cual nadie parece saber qué hacer. ¿Alguien sabe de qué se ocupa Federica Mogherini, representante europea para asuntos exteriores? Los refugiados se nos muestran como un gasto neto y un factor de perturbación de unas poblaciones que durante el siglo...

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La humanidad, como siempre

Posted by on Mar 7, 2016 in Miradas |

Café de media mañana con mi amigo Quirón. La deriva de la conversación nos lleva a las artes comunicativas -y performativas- del líder de Podemos, y de ahí a los nuevos medios de comunicación y a su manifestación más conspicua, las redes sociales. Mi amigo es simpatizante de la movida de Iglesias y su gente porque, como muchos de nuestra edad, está hasta las narices de que, durante décadas, la corrupción, el pasteleo y la desigualdad mantenidas y formentadas por formaciones pétreas hayan gobernado nuestras vidas y no queremos que Herr Alzheimer nos alcance antes de que hayamos conseguido olvidarnos del aciago Rajoy, el último representante de esa época que es la nuestra. Quirón es también un sabio, de verdad, de la era Gutenberg, y ha hecho de su rechazo de origen a la televisión un inconmovible rasgo de carácter, lo que le impide percibir los aspectos más inmediatos y plásticos del teatro político, del que solo conoce sus efectos por lo que lee en los periódicos, sean de papel o en línea. Esto no le hace un tipo menos informado, al contrario, ni siquiera distanciado de la agitación reinante porque ha hecho de su refracción a la tele, twitter y demás artilugios, un buen pretexto para hablar y pensar sobre ellos. La corriente de la parleta nos lleva a una columna periodística de nuestro comúnmente admirado Manuel Vicent que, en un tono inesperadamente irritado, se ha sumado al coro de críticas a Iglesias y alude en su artículo a la mierda de las redes.  Las redes sociales no traen más confusión, sectarismo y falsedad que la que acarreó la prensa escrita cuando eclosionó en el siglo XIX, antes de alcanzar una cierta madurez en el siglo pasado, que en España fue un momento tan tardío como los años setenta. La prensa escrita cambió la sociedad pero no la humanidad que la forma. Quirón sonríe y me cuenta la siguiente historia: Estaba en la sala de espera del médico y entra un tipo alto, enjuto, de ojos saltones, que se sienta a mi lado, saca su dispositivo móvil y empieza a acariciarlo de manera característica hasta que encuentra algo y me lo muestra. Era una foto de esa princesa nórdica con cara de pan, me aclara Quirón. El tipo pregunta, ¿sabes quién es ésta?, y se responde él mismo, la princesa de Holanda. No, replica Quirón, al que es imposible colar un dato equivocado sobre cualquier materia que aparezca en un documento escrito, incluida la prensa del corazón, es la princesa Victoria de Suecia, le corrige. El tipo le mira un instante pero la corrección de matiz no conmueve su argumento. Pues está en mi facebook, y eso no...

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Los del cencerro

Posted by on Mar 6, 2016 in Miradas | 1 comment

Veo en una fotografía de prensa a Arnaldo Otegi, el líder del patriotismo de mi pueblo, que aboga por “la ruptura con España” -lo que quiera que signifique eso ahora en sus palabras-, rodeado de la comitiva de los joaldunak, literalmente, en vascuence, los del cencerro. Esta comparsa es más conocida entre los aficionados al folclore como Zanpantzar (de Saint Pansart, una fiesta vascofrancesa de carnaval dedicada a honrar los placeres de la panza antes de la cuaresma) y, en la península, es propia de las localidades navarras de Ituren y Zubieta (la distinción de los atavíos entre los dos pueblos está en las dimensiones de la pelliza de los danzantes), que desfilaba de un pueblo a otro en los días previos a la primavera. La interpretación común y cansina de este ritual, recuperado, como todos los de su estilo, hace menos de cien años, en pleno neorromanticismo burgués, decía que los danzantes desfilaban por el bosque para ahuyentar a las brujas, lo que parece congruente con el mundo mágico del patriotismo ruralista. Los joaldunak constituían un raro y atractivo espectáculo, al que muy pocos forasteros tenían acceso cuando desfilaban entre los robledales de sus lugares de origen y doy fe del hechizo que emanaba del ritmo elemental de los grandes cencerros ceñidos a los riñones de los danzantes y acompañados de la oscilación de los hisopos de crin que llevan en la mano y de las cintas y plumas que coronan el cucurucho que les sirve de sombrero. Hace quizás algo más de un cuarto de siglo, quien esto escribe trabajaba para un departamento de turismo del gobierno regional y recuerdo haber oído de sus responsables la reticencia de las comparsas a aparecer en la publicidad de la provincia para evitar que los turistas anegaran su festejo privado. No contaban, probablemente, con el carácter viral que cualquier novedad encuentra en la sociedad iphone y en este tiempo los del cencerro han proliferado en todos los pueblos y ciudades del País Vasco y se han convertido en el logotipo de la izquierda abertzale, de modo que el delicado y recóndito ritmo rural de los cencerros de primavera ha mutado en un insufrible tolón tolón urbano en todas las estaciones del año. ¿Alguien se imagina un futuro representado por un mocetón fajado a unas descomunales esquilas y cubierto de pieles de oveja lacha que va dando saltitos rítmicos por las instituciones multinacionales, universidades, bolsas y mercados de valores, laboratorios de alta tecnología, aeropuertos internacionales, fábricas textiles en Pakistán y centros comerciales donde los empleados se empobrecen trabajando? Pues, aunque parezca increíble, en mi pueblo hay muchos miles de paisanos que sí creen imaginar un futuro así, incluido el alcalde de...

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Dos meses es una eternidad

Posted by on Mar 5, 2016 in Miradas |

Un diario catalán publicó ayer, en plena fervorina de la investidura,  un sondeo de intención de voto que ofrecía pocos cambios sobre la composición actual del parlamento y que parece congruente con el estado de ánimo que imaginamos en la opinión pública, dejando aparte el margen de error inherente a estas prospecciones de urgencia. El cambio más significativo es que podemos superaba por uno o dos puntos al pesoe. Por lo demás, todo seguía igual. El pepé es el partido más votado, incluso con un cierto crecimiento, y ciudadanos sigue en sus márgenes, a pesar de un ligero descenso. Lo más significativo es que lo que ya conocemos, ni los partidos tradicionales recuperan la hegemonía en sus respectivos campos, ni los emergentes alcanzan el nivel suficiente para dirigir la orquesta. Tampoco es posible numéricamente un gobierno de derechas (pepé-ciudadanos), ni uno de izquierdas (pesoe-podemos) sin algún tipo de concesión o pacto con los partidos periféricos, que solo serían útiles en esta circunstancia y no por su propia fuerza, como siempre. De modo que la gran coalición sigue proyectando su larga sombra, que se hará tanto más espesa cuanto más tiempo discurra entre el fracaso de ayer y el fin del plazo del proceso de investidura dentro de dos meses, cuando habrá que contar con la previsible irritación del electorado, que, en este estado, puede rendirse hacia posiciones conservadoras, estables y eficientes. Una vez más, la estrategia quietista y mineral de Rajoy parece darle la razón si no fuera porque él personalmente ha salido amortizado de este trance y bastaría que siguiera al frente de su proyecto para que buena parte del electorado se movilizase en contra. Los partidos emergentes han fracasado en sus respectivas estrategias a piñón fijo, pactista y frentista, respectivamente; también les ha fallado el tono, demasiado dulce y equívoco uno, demasiado agrio y claro el otro. Los emergentes tendrán que evaluar si tienen organización y discurso para mejorar o al menos igualar sus resultados actuales en un segundo asalto electoral. El pesoe, que está en el momento más bajo de su historia, se ha escorado demasiado a la derecha para conservar el equilibrio en la posición central a la que aspiraba; la tarea que le queda por delante es recuperar músculo y está por ver que pueda conseguirlo. Por la cuenta que les trae, los partidos volverán a la negociación (no es imaginable que vayan a pasar dos meses sin que se mueva un papel) pero tendrán que hacerlo con más finura y atención a la letra pequeña de la agenda de necesidades de la ciudadanía. Los daños de estos últimos años están claros, el diagnóstico también tendría que estarlo. Hay una dificultad previa: los líderes...

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