Doña Ayuso es una dama intrépida y disparatada, a la que espera un largo futuro en esta sección de la industria del entretenimiento que es la política. Ahora ha comparecido en el febril horno arábigo, suelta la melena y los antebrazos desnudos, en los actos de la final de la supercopa de fútbol español que se celebra en el país árabe.
Gobiernos y galimatías
Un gobierno nuevo es un palimpsesto indescifrable; una tablilla con signos borrosos para cuya lectura nos falta una ‘piedra rosetta’. De eso va la democracia: votas con un propósito y de la urna sale algo irreconocible, aunque tu papeleta haya resultado ganadora.
Deconstructing Pedro
El sorpresivo nombramiento de doña Teresa Ribera es el gesto del niño que necesita que la lámpara de la mesilla de noche esté encendida para mantener a raya a los monstruos que pueblan sus sueños. Volviendo a la realidad, la decisión presidencial ha puesto en evidencia de manera inesperadamente temprana que uno de los mayores peligros para el éxito de este gobierno, si no el mayor, es la rivalidad de los dos machos alfa de las formaciones coaligadas.
Referendos a puñaos
El ‘pepé’ anuncia una iniciativa para que los responsables de referendos ilegales vayan al trullo y el presidente socialista del parlamento riojano propone un referéndum sobre el rey si no se desmarca de la derecha fascista [sic]. Todo el mismo día, simultáneamente, lo que da idea de lo mucho que ha de bajar aún la temperatura en la enfebrecida clase política. Las dos propuestas son simétricas y complementarias: autoritaria la primera, populista la segunda. Hermanas gemelas al fin.
Azaña
La derecha española no tiene antepasados en la historia moderna que puedan ser presentados en sociedad sin desdoro. Esta carencia explica la accidental fama del almirante Blas de Lezo, vasco del siglo XVIII y soldado del rey absoluto, impulsada por el neofascismo voxiano, y la entusiasta difusión de la imperiofilia argumentada por doña Roca Barea. Por lo demás, ni rastro de referentes a los que acogerse en un contexto democrático.