Un rey de España o un delantero centro del Barça, digamos, necesitan una doble vida en la que estén claramente estancos los deberes públicos y los vicios privados, y la parte que corresponda a Hacienda de cada uno de ellos, porque ambos representan unas banderas y unas instituciones a cuya sombra se acogen multitudes entre los que son mayoría los pobres y resentidos. Pero un youtuber no necesita de estas cautelas.
El ‘efecto Illa’
La pandemia agudiza lo que hay de onírico en la existencia humana. Estamos absortos en la supervivencia que, en estos momentos, depende del capricho de un organismo invisible y por ahora indómito, así que todo lo demás, ‘efecto Illa’ incluido, parece un sueño del que estamos prisioneros, una broma que viene de otro mundo.
El jarrón chino
Patrimonio Nacional provee al rey emérito, perdido en las arenas de Arabia, de reales servicios: ayudas de cámara y demás personal que adorna la dignidad de un monarca. Pasada la inevitable rabieta republicana al conocer la noticia, se imponen una observación previa y una curiosidad.
Estúpidos
Nuestras sociedades alardean de estar gobernadas por el pensamiento científico y los expertos constituyen una clase altamente apreciada, al menos de boquilla. Pero lo cierto es que entre este grupo forzosamente aristocrático y el común y sus apetencias media un abismo que debe ser gestionado por la clase política.
Trabajos forzados
Don Casado ha tomado la pala para quitar la nieve de la entrada de cierto centro de salud madrileño y lo ha hecho para el cumplimiento de una condena de trabajo comunitario que se ha autoimpuesto precautoriamente: una expiación pública por el asalto trúmpico al Capitolio de Washington..