Debería haber una ley no escrita, o mejor, escrita e ínsita en el código penal, que prohibiera a los ‘has been’ de la política (ex esto y ex aquello) opinar sobre sucesos actuales en los que no han tenido arte ni parte pero que son consecuencia de las decisiones que ellos tomaron cuando les cupo hacerlo.
Animales y animalizados
En la plaza de Gijón se ha lidiado una corrida en la que las víctimas tenían nombres como ‘Feminista’ y ‘Nigeriano’. El toro deja de ser un toro para convertirse en chivo expiatorio de los males de la patria. La tauromaquia como manifiesto político o psicoanálisis de la raza.
Rehenes menores
La debacle afgana nos ha pillado a los celtíberos enzarzados en el peliagudo problema de cómo deshacernos de unas decenas de adolescentes marroquíes que llegaron a este país cuando nuestro amigo y vecino, el comendador de los creyentes, abrió la frontera para que nos enterásemos de la que nos espera si contrariamos su voluntad. El asunto es una versión miniaturizada de lo que ya está ocurriendo al otro lado del mundo desde que se oficializó la estampida de Kabul.
Ellas y nosotros
Afganistán es un país disfuncional para cualquier baremo imperialista. No tiene riquezas apetecibles, al menos que se sepa, y por lo tanto no puede mercadear su estatus. Su valor radica en el espacio que ocupa como campo de disputa de los intereses geoestratégicos de las grandes potencias. Es el tablero del gran juego, como lo llamaron los ingleses en el siglo diecinueve. Ahora entrará China a la mesa.
Moros y cristianos
La crónica de Annual y lo que sabemos, poco, de la ocupación de Afganistán por Estados Unidos y sus aliados guardan algunas inquietantes similitudes. ¿Enseñan la historia del protectorado de Marruecos en la academia militar de Zaragoza? Y si es así, ¿por qué fuimos a Afganistán?, ¿porque don Aznar hablaba tejano?