La historia no se detiene y los macas fueron más tarde llamados repartidores, hasta ahora, que han mutado en riders. El nuevo nombre anglófilo otorga a este desempeño una connotación deportiva, de ocio sano, que se atribuye a quien no tiene nada mejor que hacer que pedalear como un loco por la ciudad con un cajón a la espalda.
Mensajeros de las profundidades
Los expertos no saben si las orcas están jugando o vengándose de alguna afrenta que les ha hecho el ser humano. No sabemos si la orca es el cuñado al que hay que soportar en vacaciones o si es un mensajero del infierno. La característica más relevante de los humanos es su extrañeza ante la naturaleza en la que viven. Podemos dominarla, a hachazos si es necesario, pero no la entendemos jamás.
El mismo, otra vez
Los sesudos seguidores de esta bitácora dispensarán que el escribidor vuelva a la ‘tragedia méssica’ como motivo de comentario. En descargo del autor diremos que es un asunto que ha ocupado a todos los medios del planeta, ya sean sesudos o difusos. Lo cierto es que ayer y esta mañana ha resultado imposible escapar del magnetismo de la noticia.
¡Oooh nooo!
Los sentimientos se agitan y se enroscan y forman un torbellino de alcance inimaginable. El buen pueblo se queda sin su dosis de opio. Mandanga de primera, sin cortar, un chute que te lleva al cielo.
Aterriza como puedas
Hubo un tiempo no tan lejano pero ya legendario en que se creaba un aeropuerto, se trazaba una autopista y se levantaba una urbanización con la naturalidad con que dios separó la luz de las tinieblas y las aguas de la tierra firme marcando una frontera infranqueable entre el caos y el orden.