Hace una década que cesaron los atentados de la banda terrorista eta y que esta se disolvió. Nadie cree que aquella violencia vaya a reproducirse en un plazo previsible pero ha bastado la mera evocación del aniversario para que se reactive un nuevo episodio de la interminable dialéctica y la bronca llegue al parlamento.
Momentos eternos
El ‘pesoe’ ha conseguido en su congreso una unidad sincrónica y diacrónica, que diría un lingüista saussureano. No solo ha soldado a todas facciones del partido operativas en este momento sino que se ha reconciliado con sus ancestros y la sombra que proyectan sobre el presente hasta donde alcanza la memoria viva.
Celebración de la supervivencia
Los viejos tienen, tenemos, una imperiosa necesidad de estos gestos vindicativos porque nos acompaña la creencia, no siempre infundada, de que nadie se acuerda de nosotros.
La cabra está perpleja
La hispanidad se ha convertido en un motivo que tiene soliviantadas a millones de personas en toda el área del planeta donde se habla castellano: monumentos vandalizados, partidos y gobiernos que exigen reparaciones y en general un clima político e intelectual agriamente revisionista y no muy partidario de la cabra y de lo que significa: el vestigio de un imperio extinto como el asirio, el azteca o el inglés.
Comienzo de curso
Las ceremonias tribales de los partidos anuncian el comienzo del curso político. Convenciones, congresos, foros de debate, incluso carnavaladas son el ámbito del reencuentro de camaradas y colegas y de alguna novatada, que en este caso tiene como destinatario único al pueblo llano y ajeno.