La crisis griega ha puesto de relieve de manera insoportablemente vívida la inanidad del estado-nación en la Unión Europea y, en consecuencia, de los procesos deliberativos y de toma de decisiones en los gobiernos y parlamentos nacionales. Nada de lo que se haga en este ámbito tradicional de la política democrática puede modificar la lógica general del sistema. Los habitantes de esa cosa que llamamos Unión Europea estamos clasificados en dos categorías contables inapelables: acreedores y deudores, y la dialéctica entre ambos se reduce a la negociación lineal y monotemática entre el moroso y su banquero (cuantía de la deuda, intereses, plazos de devolución, etcétera). Es una relación tribal, anterior a los estados democráticos y a la noción de ciudadanía. Los griegos están en un tris de dejar de ser ciudadanos para convertirse en parias. El deudor responde de la deuda no solo con su capital monetario, sino con su hogar, sus aperos y herramientas, su salud y la de su progenie. Es la libra de carne exigida por Shylock. El horror de esta condena está aludido en la principal oración del Nuevo Testamento: “perdónanos nuestras deudas así como nosotros perdonados a nuestros deudores”, tal como lo aprendimos de niños, aunque una reciente reforma de la palabra de Dios (Dios también matiza, como un político cualquiera) adoptada durante el papado del reaganiano San Wojtyla dice, “perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden”. Ahora, los ofendidos son los acreedores ricos por la decisión de Alexis Tsipras de llevar a referéndum del pueblo griego la draconiana propuesta de devolución de la deuda. Los acreedores ya tienen un plan B para esta eventualidad: dejar a los griegos con los andrajos de su soberanía nacional a la sombra de la Acrópolis. Me atrevo a proponer una alternativa para Grecia en caso de ser expulsada del euro: convertirse en paraíso fiscal para el capital de sus acreedores. La adaptación no sería difícil porque tienen condiciones óptimas: sol, playas bellísimas y sobrada experiencia en no pagar impuestos.