Vamos a ver, ¿para qué vas a estar en política sino para gestionar provechosamente tus negocios privados? “Tengo derecho a desarrollar mis negocios”, ha afirmado cierta diputada popular como última ratio para justificar la declaración de interés regional de la recalificación como regadío de una finca de la que es copropietaria, con el consiguiente aumento del valor del predio. La recalificación la ha resuelto su amiga, la presidenta en funciones de la región donde está la finca, unos días antes de dejar el cargo y, por supuesto, es legal hasta que un juez no diga lo contrario. Dicen que en lo que dura el último suspiro de un moribundo, su vida entera discurre ante sus ojos. De igual modo, los últimos días de los gobiernos salientes del PP describen con insoportable viveza una secuencia de todas las causas que les ha llevado a perder las elecciones (no se dejen engañar, las han perdido), entre las más notorias, 1) el amiguismo a todo trance, 2) la concepción patrimonial del gobierno, 3) la colusión de intereses privados y resoluciones públicas y 4) el descaro de la propia arbitrariedad. Como dijo en ocasión famosa otra diputada del partido aún en el gobierno: que se jodan.