Pedro Sánchez es el más felipista de los políticos españoles en activo y su objetivo, como el de su ancestro, es ganar la hegemonía política y ocupar el centro del tablero. Pero en esta ocasión para llegar al mismo sitio que en 1982 es forzosamente otra.
La leyenda del rey conseguidor
Por lo demás, comprobó que, por el módico precio de unas pocas apariciones en público para recibir unos aplausos gratuitos, podía hacer lo que le daba la gana: los magnates le llenaban los bolsillos, las mujeres se metían complacidas en su cama, la policía velaba por sus correrías, y los aplausos del pueblo no cesaban.
Vete a tu casa
Don Sánchez visita la remota provincia subpirenaica. La nota oficial de La Moncloa dice que para presentar el plan de recuperación, transformación y resiliencia. Es un título mareante y amedrentador, como quimioterapia o colonoscopia. En realidad, quiere ser el zurrón de los reyes magos.
No se van nunca
Dicen que se van o que se han ido, pero no se van nunca. ¿A dónde irían después de haber vivido en el cielo que no fuera un purgatorio? Ya no mandan, pero ahí están, unos pagados por intereses terceros y otros por pura afición, dando consejos no pedidos, enredando y malmetiendo y sobretodo reivindicándose ante la ola de olvido que ya les llega al cuello.
Los leales
Hay un cierto tipo de individuos bastante frecuente en los segundos escalones de la política y de la administración que tienen a gala una lealtad perruna y operan fascinados por la figura del jefe que les ha otorgado la encomienda, como un conejo ante los faros de un automóvil.