El confinamiento ha traído este año una inusual convivencia, no siempre deseada, con los propios recuerdos. Estos han conseguido abrirse paso a través de la amenazante maraña de información sobre la pandemia y muy a menudo han ocupado el escenario a despecho del arsenal de distracción disponible durante el confinamiento: internet, libros, series de televisión, etcétera.
Panegírico del año ido
Entretanto, tras la bruma de la pandemia, se negociaban los últimos flecos, como suele decirse, de la salida del ‘reinounido’ de la ‘unioneuropea’, que ha culminado en el último minuto, con su correspondiente dosis de suspense, a la típica manera bruselense.
Vida, peste, literatura
“Nuestros ciudadanos eran como todo el mundo; pensaban en ellos mismos, dicho de otro modo, eran humanistas. La plaga no está hecha a la medida del hombre, por tanto el hombre se dice que la plaga es irreal, es un mal sueño que tiene que pasar”.
La puñalada por la espalda
La frase que da título a esta entrada fue una consigna propagada por la extrema derecha alemana en los años veinte del pasado siglo para acusar al gobierno democrático de la derrota del país en la primera guerra mundial. Hoy y aquí la ‘puñalada por la espalda’ es el aeropuerto de Barajas, la única infraestructura de Madrid cuya gestión compete al gobierno central, social-comunista, y que doña Ayuso no cesa de señalar como el manadero del coronavirus.
Una del Oeste
Trump llegó a la Casa Blanca con maneras de justiciero del Oeste y el sedicente propósito de acabar con la corrupción de la clase política, y durante cuatro años ha representado al matón impávido, desdeñoso e inflexible que ha acuñado Eastwood en la pantalla.