Bien, ausentes definitivamente del campo de la política el gran dinero y el inabarcable precariado, que van a su bola, las clases intermedias no han perdido el tiempo y han encontrado entretenimiento en las cuestiones identitarias como motivo de pugna. El precio de la energía de consumo ha dejado de ser un problema de política económica para convertirse en un problema de política de género.
Ritos de paso
Ahora toca el golpe de timón que marque la nueva era. Don Sánchez ha tomado nota de toda la agitación de estos años de crisis: el fallido ‘prusés’ catalán, la emersión y el declive de ‘ciudadanos’ y ‘podemitas’, la aparición de la extrema derecha, la debilidad de la derecha de toda la vidasiempre asediada por su impenitente corrupción, y sobre estas ruinas humeantes va a jugársela con los indultos, que, sobre el papel, están llamados a estabilizar el sistema e iniciar una nueva singladura, fondos europeos mediante.
La sociedad civil
Una cofradía llamada ‘Unión78’, surgida de la sociedad civil (¿?) y formada por personajes muy conocidos del famoseo parapolítico ha convocado una manifestación en la plaza de Colón para decirle al gobierno de don Sánchez lo mucho que detestan que se indulte a los indepes catalanes y sobre todo lo mucho que le detestan a él.
A mí la Legión
Se prepara una contraofensiva del copón para cuando don Sánchez indulte a los indepes catalanes, que no van a agradecérselo porque se cabrearon cuando les metieron al trullo y se cabrean ahora porque les sacan de él. En este contexto, es destacable la aportación del alcalde de Madrid, don Almeida, cuyo óbolo es de los que se recordarán cuanto todo esto haya pasado: nada menos que un monumento de homenaje a la Legión en la plaza de Oriente.
Los tocadores de narices
En efecto, la unioneuropea tiene muchas narices pero carece de unidad política, poder diplomático y militar, sus miembros tienen intereses matizadamente divergentes y, para decirlo todo, está trufada de fuerzas y partidos nostálgicos del pasado (fascistas, dicho en claro) que quieren destruirla desde dentro.