Estamos a unos pasos de que la mayoría de la sociedad piense que es una buena idea tirarse desde lo alto del acantilado para darse un baño vivificador. Pero el correcaminos es un ave de tierra adentro.
La derecha hueca
La reacción política necesita un suelo firme al que hacer frente a dos revoluciones simultáneas. Por arriba, una acumulación de capital sin precedentes debida a la globalización comercial y la revolución digital, y por abajo, una acelerada aparición de nuevos sectores sociales convertidos en actores políticos, los más importantes de los cuales son los movimientos feminista y migratorio.
Prioridad nacional y otras zarandajas muy peligrosas
La cuestión es en qué momento este sentimiento pasivo y oculto a la luz pública se convierte en una fuerza política operativa. Los voxianos lo están intentando y ya han conseguido alguna victoria táctica. Así empezaron los desastres que sufrieron nuestros padres y abuelos y cuyos efectos aún están entre nosotros.
El gran juego
Es el caso que este fin de semana, mientras la opinión doméstica estaba enfrascada en el ratonero y xenófobo acuerdo de la coalición reaccionaria para el gobierno de Extremadura, don Sánchez ha reunido en Barcelona a los líderes de estados que suman quinientos millones de habitantes ¡de habla hispana! más algunos de otras áreas culturales, como Sudáfrica (65 millones).
Futuro nublado
Las perspectivas electorales pintan mal para la izquierda española. La isla progre que ha sido durante estos últimos años con su olímpico paladín don Sánchez al frente parece que vaya a dejar de serlo.