El borde meridional de Europa es en estas fechas un interminable asentadero arenoso de focas sonrosadas, ataviadas con breves paños coloristas, que retozan bajo un acantilado de sombrillas. A su espalda han dejado los bosques ardiendo y los gobiernos en interminable proceso de formación o en un trémulo estado de provisionalidad. Enfrente, los bañistas tienen un plácido mar azul del que ven emerger a través de la copa del gin tonic fabulosas oleadas de invasores que vienen para acabar con nuestra civilización y nuestra inopia.
Los héroes sobrevenidos
Si el gobierno precario de don Sánchez iba a tener dificultades para desarrollar su agenda, ya están aquí varios cientos de inmigrantes ilegales que han venido en su ayuda tomando al asalto la verja de Ceuta.