Don Iglesias deja tras de sí, una victoria aplastante de la derecha en cuyas filas se encuentran quienes le hostigaron sin tregua y el amenazaron con plomo, un gobierno de coalición en precario y una organización partidaria hecha añicos, descabezada y probablemente desmoralizada cuando se ve abandonada por la pila atómica que le daba vida.
Madrí se independiza
La aplastante, y por lo demás previsible, victoria electoral de doña Ayuso revela que los madrileños están encantados de haberse conocido. Los datos económicos de la comunidad son malos y los sanitarios peores, para no mencionar la desestructuración social que significa la desigualdad rampante, pero han descubierto el orgullo de tomarse una cañita en una terraza bajo el límpido cielo de la capital.
Reflexionar es de tontos
Alguien debería contar a don Iván Redondo o a quien corresponda que la derecha se prepara para una impugnación de las elecciones en el improbable caso de que gane la izquierda (tanto más improbable si las ayudas que recibe son las reflexiones de don Tezanos).
¿Quién jodió el consenso?
En el diagnóstico de Jordi Amat, el radiofonista Jiménez Losantos fue el precursor y primer agente de la ruptura del consenso. A finales de los setenta, en una época en que todo dios era progre y no encontrabas un franquista ni en pintura, el futuro agitador don Losantos publicó un libro titulado Lo que queda de España, con el que se presentó en sociedad.
Vacunación
Los convocados entran por un hueco abierto en el muro de ladrillo amarillo, de ordinario clausurado por una carcelaria puerta de hierro, y enfilan en silencio, a distancia reglamentaria entre uno y otro, un laberinto muy bien señalizado y vigilado de corredores hasta la celdilla donde ocurre lo que tiene que ocurrir.
Para libertad, la de entonces
Los síntomas de la libertad que pregona doña Ayuso ya los disfrutamos en nuestra remota juventud, hace unos cincuenta o sesenta años. Madrugábamos de buena mañana para ir al tajo o al taller y los más pudientes al colegio de curas o a la gélida aula de la universidad, y cuando terminaba la jornada nos reuníamospara tomar una caña en el bar. Eran buenos tiempos aquellos.