– Mamá, ya ha votado el congreso, ya soy presidente del gobierno.
– Ay, hijo, en qué líos te metes, vas a acabar en la cárcel como Zapatero.
– Que no, mamá. Lo de Zapatero es una cosa del Zeitgeist. Yo estoy en otra onda. Mira a Felipe y a Aznar, que no les pasa nada.
– Ay, hijo, qué leído eres pero qué raro hablas.
– Más raro habla Rajoy.
– Pero a ese le entiendo porque después de la guerra tuvimos en el pueblo a un gallego que se dedicaba al contrabando y no había manera de que la guardia civil probara que tal día y a tal hora estaba en tal lugar donde le había visto todo el pueblo. Eso sí es ser listo. ¿Y qué es eso del chisguís?
– Es el espíritu del tiempo. Vivimos una época en que la derecha está envalentonada y Zapatero estaba en la diana.
-Y tú ¿qué? ¿tú dónde estás? Mira lo que les pasó a tu tío Justino y a tu tío Félix, que también decían que a ellos no les iba a pasar nada y hasta el año pasado no han encontrado sus huesos.
– Venga, mamá, que estamos en un estado de derecho.
– Eso, tú sigue hablando raro. Y ahora ¿qué vas a hacer?
– Pues vamos a implementar medidas por las que a España no la va a conocer ni la madre que la parió, como dijo Alfonso Guerra.
– ¿Ese es el hermano de Guerra?
– No, el hermano de Guerra es su hermano; él es Guerra a secas.
– Chico, con la edad se me va la cabeza y confundo los nombres… de los que me acuerdo bien es de Justino y Félix, yo era una chiquilla pero cantaban a dúo unas coplas muy graciosas. Pobrecitos, los huesos ahí, en el barro, tantos años.
– Mamá, tengo que dejarte. La calle está llena de gente que me reclama. ¿Oyes de fondo? ¡Presidente, presidente!
-¡Cuídate!
– No te preocupes. Tengo las espaldas bien guardadas. Hay un par de compañeros de toda confianza a mi lado; algún día iremos a tu casa para comer hornazo y que los conozcas. Se llaman Santos Cerdán y Ábalos. Un abrazo.
– Hijo, siento que te pierdo.
(Registro de la conversación entre el sospechoso y su madre, de noventa y seis años, vecina y residente de Arroyobarco del Guijuelo, realizada por Homeland Security Investigations (HSI), agencia federal de investigación criminal del Departamento de Seguridad Nacional de los Estados Unidos, entregado en fecha del corriente a la Unidad Central de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) del cuerpo de la Policía Nacional de España por si fuera útil para las investigaciones en curso o en un futuro).
Si el entretenido relato que nos cuenta hoy el bloguero tuviese alguna verosimilitud (“Déu ens en guard!”, que diría un catalán), su protagonista estaría más perdido que el barco del arroz. Pero no va a ser así, pues, aunque el objetivísimo medio The Objective nos dice, como en el cuento, que la HSI (“una agencia oficial de Estados Unidos que se encarga de investigaciones criminales transnacionales”) ha entregado a la Brigada Central de Investigación de Blanqueo de Capitales y Anticorrupción de la Policía Nacional una carretada de documentación inculpatoria contra Zapatero, ¿quién puede creer que, en nuestro Estado de Derecho, el Sr. Juez vaya a considerar esa información suficiente como para acabar de una vez por todas con el rojerío que nos desgobierna?