Los bancos centrales de los países miembros de la unioneuropea fueron despojados a finales del siglo pasado de su misión histórica, aquello para lo que habían sido creados entre los siglos XVIII y XIX: la emisión de moneda y la gestión de la política monetaria y vigilancia bancaria. El invento ha durado dos siglos, que corresponden al periodo histórico en que el estado nacional era el marco de referencia del capitalismo. Ahora, los bancos centrales no pueden hacer nada para corregir los desequilibrios económicos del país como los gobiernos nacionales no pueden hacer nada para rebajar el recibo de la luz. Es el mercado, amigo. En esta tesitura, ¿qué hacer con el capital material e inmaterial acumulado por la institución? Respecto al primero, vender, suponemos que a buen precio, las sedes regionales, generalmente edificios muy solemnes en el callejero de las capitales de provincia, y dejar en uso la sede principal que se asoma como una ballena varada a la plaza de Cibeles de Madrid.
A su vez, el capital inmaterial, formado por una plantilla humana a la que se atribuye toda la sapiencia económica disponible, se ha reconvertido en una cofradía de agoreros. El miedo y la incertidumbre forman la religión del capitalismo globalizado y las voces que emanan del bancoespaña son las de su clerecía. Cada vez que el director asoma a la palestra anuncia una cuaresma. El desabastecimiento, el déficit crónico de las pensiones, el paro insoluble, el déficit enquistado, la crisis de nunca acabar y por ahí seguido son la materia de sus homilías. El espíritu de estos sermones se corresponde con el estatus del buen pueblo, en el que ciudadanía ha mutado en sindicato de deudores perpetuos, como reconoció el parlamento cuando modificó el artículo 135 de la constitución.
A pesar de las plagas que asolan el paisaje, en el interior del convento no parece que se viva mal, y no son pocos los que intentan abrirse camino para obtener una plaza en él. El trámite es una dura oposición y algunas dádivas bajo manga a los preparadores, funcionarios de la casa en activo, que, en el anhelo del opositor, no solo ayudan al estudio de los temas sino que podrían lubricar el ánimo del tribunal examinador. Los inspectores del bancoespaña se embolsan este sobresueldo opaco, que cobran en bares y domicilios privados como si fueran proveedores de metanfetaminas. La globalización, que ha inutilizado el bancoespaña, podría verse como una suerte de godzilla que en su avance destruye las quebradizas estructuras de la sociedad y pone en evidencia la miseria crónica de sus afanosos habitantes. La corrupción nos devuelve en cada circunstancia a las esencias de la raza. No se puede navegar en esa patera al borde del naufragio que predica el bancoespaña, sin que haya cierto tráfico entre los que viajan en ella y los que bracean desesperadamente en las frías aguas para no ahogarse.