Así que, con un ojo puesto en el ,arraigado pacifismo de sus bases y el otro dirigido a las nuevas exigencias del tablero internacional, don Sánchez ha titubeado veinticuatro horas antes de decidir el envío de armamento a Ucrania.
La guerra ‘visa oro’
Tenemos entre nosotros, pues, a unos tipos que frecuentan hoteles de muchas estrellas, tienen yates despampanantes atracados en el puerto y hacen feliz al gremio de joyeros, pero de los que no sabemos si son amigos o enemigos, como el gato de Schrödinger.
El ‘Lebensraum’ infinito
La novedad doctrinal que ha introducido don Putin con la invasión de Ucrania es doble: de una parte, ha ignorado el derecho internacional, trabajosamente construido desde el final de la segunda guerra mundial, y de otra, proclama un supremacismo ruso intolerable para sus víctimas.
Divagaciones frente a un tanque
Putin pertenece a la clase de jefe más peligrosa que pueda imaginarse: aquel que se cree llamado a dejar una huella histórica cuando la historia no es más que una procesión de ocurrencias de significado mutante.
La guerra de nuestros nietos
En nuestro imaginario no hay sitio para personajes como Putin, taimado, ambicioso, mendaz, que sienten un desprecio absoluto hacia las vidas de los demás. Putin es un príncipe renacentista, que asesina a sus adversarios con veneno, como un Borgia, y tiene una idea del mundo más cercana a la de Iván el Terrible que a cualquier líder occidental actual, en los que no ve más que corrupción y debilidad.