Si Marruecos consiguió adueñarse de un territorio de 266.000 kilómetros cuadrados, que es más de la mitad del territorio nacional marroquí, enviando a una peregrinación de civiles desarrapados y puso en fuga al ejército español de la época, estos días ha amagado con comerse la ciudad de Ceuta por el mismo procedimiento.
Europa estilosa
Europa se parece cada vez más a un parque temático llamado Europa, endogámico y previsible, y enamorado de sí mismo. Hay en esta actitud ensimismada y pasiva, que impregna las instituciones comunitarias, un sesgo suicida del que se nutre la extrema derecha.
La siesta
¿Dónde está don Sánchez? Algún asesor ha debido informarle de que en agosto el mundo da vueltas sin necesidad de que él lo impulse y ha buscado la sombra de un árbol para echar la siesta y se ha ido a Doñana, el Buen Retiro de los presidentes socialistas, que excita a los cotillas de la derecha para demostrar que la izquierda tiene gustos principescos. Ni el atronador gemido de los náufragos del Mediterráneo ha conseguido alterar la augusta siesta del presidente.
La guerra de África
Europa está en guerra con África desde el principio de la edad moderna, hace cuatrocientos años, cuando a este lado del Mediterráneo se inventaron los estados nacionales, el libre comercio, las armas de fuego y los grandes galeones de transporte de personas y mercancías. La novedad de la actual fase de la guerra de África es que Europa está a la defensiva.
‘Il capo’, en la playa
El borde meridional de Europa es en estas fechas un interminable asentadero arenoso de focas sonrosadas, ataviadas con breves paños coloristas, que retozan bajo un acantilado de sombrillas. A su espalda han dejado los bosques ardiendo y los gobiernos en interminable proceso de formación o en un trémulo estado de provisionalidad. Enfrente, los bañistas tienen un plácido mar azul del que ven emerger a través de la copa del gin tonic fabulosas oleadas de invasores que vienen para acabar con nuestra civilización y nuestra inopia.