El estoicismo y un paseo de seis mil pasos al día con premio de confeti virtual están bien para mantenerte en forma.
Sin novedad en el frente
Estas líneas no son un obituario, género que encapsula al protagonista en un puñado de anécdotas, sino la expresión de un pesar genuino por la pérdida de un viejo conocido y, convecino cordial cuyo recuerdo ayuda al boceto de una generación que ya desfila hacia el olvido.
La fiesta cansada
Homenaje personal a Ramón Masats, uno de los pioneros del fotorreportaje español y un artista hipnótico, autor del que quizá sea el mejor informe en imágenes realizado nunca de estas muy fotogénicas fiestas.
El abuelo y la nieta en el fumadero de opio
Toda la inspiración de los autores de este engendro se ha invertido en la ingeniería de las imágenes porque la historia es atrozmente estúpida y los diálogos (los leones hablan) lo son más si cabe.
La marioneta sin hilos
El olvido, he aquí el contrincante principal del viejo, que intenta frenar la vertiginosa deriva cuesta abajo que le lleva a él.
El hijo de la Inés
Otro descubrimiento de la edad tardía es la insidiosa compañía del demonio del sentimentalismo, la propensión a comportarte como un moñas.