Don Espinosa de los Monteros presenta su artilugio al que ha puesto el nombre de Atenea, la diosa de la sabiduría y protectora de la Atenas clásica. Un nombre pomposo y vago. La moda de este tiempo es poner nombres evocativos y emocionales a herramientas políticas difusas: vox, podemos, sumar, que más señalan una atmósfera que definen un proyecto. Esta nomenclatura, como la fruta de verano, madura pronto y se pudre pronto, hasta derivar en un nombre de garito de madrugada: se acabó la fiesta, de don Alvise, otro pozo de sabiduría. La Atenea mitológica tampoco tuvo mejor suerte; transmutó en Minerva en el panteón romano y ya en la era industrial fue la marca de una máquina tipográfica. Probablemente, Atenea o Minerva den también nombre a alguna app del enjambre digital pero no voy a comprobarlo para que no me manden publicidad de cualquier chorrada.

Atenea o Minerva se presenta con una lechuza sobre el hombro, símbolo de la sabiduría antigua y que siglos después derivaría en distintivo del conocimiento oculto y de la brujería. Quizá los visitantes de este rincón de ocurrencias recuerden una cancioncilla infantil que decía en sus primeras palabras: bruja, coruja… Coruja es lechuza (diccionario rae) y entre sus sinónimos están bruja y estrige.  He buscado la letra de la canción en  google y me ha respondido la insolente inteligencia artificial que gobierna el aparato diciendo que no hay ninguna canción infantil con esas dos palabras y que quizá lo esté confundiendo con bruja maruja o bruja piruja. Este chisme oculta su ignorancia llamándote tonto. En resumen, Atenea emite una radiación muy débil y atravesada de ruido y furia.

Pero volvamos a su presentación en sociedad. Los medios se han apresurado a calificar el invento como think tank, título que podría traducirse por el no menos pomposo de laboratorio de ideas. Los aficionados a la literalidad de los significados se asombrarán de que el invento no venga precedido por un manifiesto de abajofirmantes, un programa de investigación o un cuadro de cursos y debates, ámbitos en los que fermentan las ideas, pero en este caso la presentación ha consistido en una copichuela entre amiguetes con muchas sonrisas de reconocimiento y palmadas en la espalda. El pelaje de la concurrencia demuestra que se trata de un proyecto muy liberal, pues el público espectador ha podido ver en este semillero de sabiduría a un empresario emplumado por la ley, otro tipo famoso por su musculatura al servicio de los propietarios de inmuebles, un diputado de maneras militares y algunos cargos del pepé cuya ambición intelectual no se satisface con las prédicas de faes, la fábrica de epístolas de don Aznar.

Todos estos personajes tienen un rasgo común: son culos de mal asiento, que dirían nuestras abuelas. Gente desnortada y potencialmente enfurecida en busca de un acomodo que les garantice notoriedad, ingresos y la presencia en copichuelas de media tarde donde si no estás no eres nadie. Gente que se esfuerza en una jornada laboral sin límite, como la de Carlitos Alcaraz, al decir del jefe de los empresarios, desde que consultan las noticias en el móvil de buena mañana hasta que celebran la última reunión conspirativa en un after. Entremedio, sesiones en el parlamento, entrevistas en radio o televisión, almuerzo con este y aquel, más reuniones, más tertulias en la radio o en la tele, copichuela y si es día ajetreado, cena con aquel o con este y lo que la noche provea. Todo para salvar a la patria.

En términos geológicos, Atenea es una placa tectónica de tamaño menor que se desplaza hacia la derecha, diríase que para avisar a don Feijóo de su fragilidad y pulir a don Abascal de su brutalismo. Este empeño exige la finura intelectual de doña Cayetana, la cual no termina de aceptar el dubitativo discurso de su actual jefe; el músculo que aporta don Daniel Esteve, el terror de los okupas (colectivo que incluye a don Sánchez); la experiencia en el barro de la realidad de don Aldama, y el claro espíritu guerrero de don Ortega Smith.

El director de la orquesta, don Espinosa de los Monteros, atrajo la atención de la politóloga e historiadora norteamericana Anne Applebaum en su indagación sobre cómo la derecha tradicional derivó hacia la extrema derecha y le entrevistó para su libro El ocaso de la democracia / La seducción del autoritarismo (Editorial Debate, 2021). En sus páginas aparece don Espinosa de los Monteros dando a la autora una explicación de parvulario sobre la influencia de la extrema izquierda en España con ayuda de unos saleros y un tenedor sobre el mantel de la mesa del restaurante. De estas líneas se desprenden tres rasgos del creador de Atenea: su gusto por la organización de la realidad, su afición a las explicaciones de salón y su querencia por los restaurantes como lugar de pensamiento. Una buena vida, qué carajo.