Ya ves, querida, empezamos a hablar de Franco y estamos con Rinconete y Cortadillo. Este tránsito mejora el humor del memorioso, que hace un descubrimiento: lo que cambia es el lenguaje. No los hechos sino el modo de contarlos. El pasado es irrecuperable, ya sea para enaltecerlo o para denostarlo.
El código genético de Franco
El gen franquista había mutado pero no había desaparecido. En el actual PP vemos sus rasgos: el mismo sentido patrimonial del poder, la misma estolidez en el ejercicio de la política, la misma irresponsabilidad ante los efectos de sus actos, el mismo desprecio hacia las víctimas, la misma ira ante los adversarios y la misma propensión al golpismo son perceptibles en circunstancias muy distintas a las del siglo pasado pero no por eso menos inquietantes.
La lotería judicial
El chiste está en que la sentencia, como el sorteo de la lotería, satisfará a unos pocos, dejará mohínos a otros tantos e indiferentes a todos los demás. Los efectos políticos están amortizados.
La fijeza de las fotografías
Pocos documentos mantienen su mensaje con mayor fijeza y rigidez que la fotografía. Mientras el material en que está estampada conserva su calidad, el mensaje es inmutable. Sin embargo, en cada revisión nos produce emociones distintas y extraemos de su contemplación reflexiones dispares.
Vivir en la escritura
La madre, los hijos, el marido, los parientes, las amistades, son apenas apuntes circunstanciales en la novela que recuperan corporeidad y que quizá sean materia de una próxima novela. Curioso oficio este que convierte en luminosos fantasmas a los seres vivos.