La designación de doña Delgado como fiscal general ha inaugurado la nueva temporada, post investidura, de las aventuras que le esperan a don Sánchez y a sus aliados de gobierno. En el nombramiento, la izquierda ha tenido que elegir entre la utilidad y la estética y ha elegido lo primero. Es lo que hacemos todos cuando arrecia el mal tiempo: chubasquero, gorro de lluvia y botas altas de goma. Nada elegante.
Un problema singular
Necesitamos imperiosamente una anécdota. Un hecho o un dato en el que podamos fijar la atención, que sea inmediatamente inteligible, y nos permita salir del laberinto o, al menos, creerlo.