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El PP se deja llevar y envenena el parlamento
La loca aventura gasística de esta diputada muestra cierto correlato con las intervenciones de su jefe de filas, don Feijóo, que también son mendaces, agresivas y de un dramatismo estridente e impostado, no arreglan nada y lo embarullan todo.
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Alemania y el canario en la mina
¿Qué ha ocurrido para que estemos en este punto? Quizá la respuesta está en un crimen irresuelto. El suceso ocurrió en 1991, apenas derribado el muro de Berlín y repartidos sus trocitos entre las personas de bien de toda Europa. La historia es una novela policíaca y el ignoto asesino, un agente cuya acción ayuda a entender los resultados de las elecciones donde los votantes parecen compartir las emociones del tipo que apretó el gatillo.
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No-lugares que cambian la historia
Dentro de poco, Groenlandia y Ceuta ingresarán en esta categoría de no-lugares que cambian la historia sin que los que asistimos a lo que ocurre ante nuestros ojos, y mucho menos nuestros descendientes, sepamos qué está ocurriendo.
De te fabula narratur
From The Blog
Banderas sobre el polvo
Lo único seguro del pronóstico de los acusados en sus discursos y lo que sabemos todos es que el conflicto no ha terminado. Independientemente de la sentencia, que provocará otro pasajero seísmo, que ojalá sea breve y leve, el prusés entra en una fase de repliegue, en la que lo ocurrido se envolverá en la bruma de la leyenda
El cambio
La palabra cambio -acción o efecto de cambiar- tiene en el diccionario rae un significado completamente neutro y despojado de cualquier connotación o valor. Es una palabra deprimente, que refiere el oxímoron de una hiperactividad destinada a preservar la quietud; una agitación febril en busca del equilibrio absoluto. No en vano, a los cabildeos en el reparto del poder postelectoral le llaman ‘cambio de cromos’.
Todo el poder para el jefe
El espectáculo delata a demasiados actores interpretando una obra que no entienden, en un escenario que no conocen, pero este caos no justifica que el actor principal amague con echar el telón y empezar de nuevo la función. Ya basta de confundir despotismo y democracia.