A la memoria de Isabel Ciriza Muro.

No hace ni cuarenta y ocho horas que nos despedimos para siempre de nuestra antigua amiga Isabel Ciriza. La deriva de unos y de otros nos había alejado hace ya bastantes años y no teníamos de ella más que noticias indirectas; las que nos llegaron en las últimas semanas, cuando volvió a la ciudad para someterse a tratamiento, eran aciagas. El reencuentro en el velatorio nos dejó mudos; presos de titubeantes recuerdos. Isabel fue una mujer cálida y empática, y una activista sindical y política notoria en el microcosmos de la provincia, cuando la vida y la política parecían la misma cosa. Fue, en la jerga pseudo beauvoireana de la época, una chica liberada por oposición a las sumisas, una dicotomía equívoca que por fortuna ya está en desuso. Su perfil de facebook conserva las huellas de sus convicciones feministas y del idealismo izquierdista que fueron la marca de nuestra juventud compartida y a las que Isabel ha sido leal hasta el último suspiro.

En las elecciones de mil novecientos ochenta y siete encabezó una candidatura municipal con cinco mujeres en los primeros puestos, las únicas cuya efigie aparecía en el cartel electoral. Fue una decisión del pequeño partido evanescente del que formábamos parte mujeres y hombres. Cinco jóvenas, cuya candidatura quedó sin representación política en la parte baja de las preferencias de los votantes. La sociedad tenía otras esperanzas, otros prejuicios. Lo comentamos de pasada con Edurne, que también formó parte de aquella candidatura, a la salida del tanatorio. Hace treinta años, una lista electoral formada por mujeres era una osadía y ahora sería una obviedad. Pero no es seguro que el resultado no fuera a ser el mismo, o muy parecido. ¿Ha cambiado tanto la sociedad en este periodo?

Esta evocación del pasado trae dos enseñanzas. La historia es irrepetible pero se puede aprender de ella. La primera lección es que el feminismo es una corriente de larga data, que se renueva en cada generación de mujeres y que estaba presente de manera activa en los albores de esta democracia hoy denostada,  no sin buenas razones, por la generación de nuestros hijos. La segunda enseñanza es más práctica y más importante, y se refiere a la concreción de los objetivos del feminismo en un programa político. Sin duda, la huelga de hoy y el debate que ha provocado han significado un gran avance en la conciencia de la sociedad, y para muchas jóvenes participantes será un hito y una referencia en su existencia futura. Falta saber en qué quedará cuando se apaguen los fervores de la jornada.  Entretanto, las manifestantes que invadan hoy las calles deben saber que Isabel está con ellas, y con nosotros.