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Guerras culturales y otras chucherías de época
Guerra cultural es un oxímoron. Las cuatro acepciones que acoge el diccionario rae de la palabra cultura tienen connotaciones conservadoras y nada hay menos conservador que la guerra, o la batalla, si se prefiere.
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Los robots añoran la retórica
El universo de la iaaa que podemos imaginar es una brumosa guerra entre drones y humanos. Los de arriba son aves predadoras en busca de objetivos y los de abajo, seres despavoridos en busca de refugio. La ‘iaaa’ necesita armarse de recursos persuasivos, tanto para parecer respetable como para distraer la atención de la presa.
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Una bomba en la puerta de casa
El paquete explosivo timbrado en la oficina de correos se ha convertido en un misil con cabezas nucleares buscando el objetivo desde el cielo y un anemómetro guiado por inteligencia artificial determina quién es y quién no terrorista en un momento dado.
De te fabula narratur
From The Blog
El aburrimiento crea panteras
Vivimos una situación calcada a la que caracteriza al servicio militar obligatorio: secuestrados por un poder superior e inapelable, acuartelados o confinados en un perímetro tasado, bajo una severa regulación de movimientos y relaciones interpersonales, disponibles para cualquier emergencia que forzosamente será negativa y a la espera de un licenciamiento o vacuna que, si llega, en el mejor de los casos será cuando dios quiera.
Payasa en apuros
Había señales en el cielo que avisaban a doña Ayuso que nunca podría ocupar el lugar que en la historia ocupa su predecesora. Es más joven, más cortica, más tosca y más alocada que doña Aguirre y le tocaba administrar su maltrecha herencia cuando ya no hay pasta en las arcas públicas para repartir entre los amigos.
El teatrillo de los libres e iguales
Hay en esta historia un cautivador aroma de leyenda medieval: la princesa valiente confinada en la torre del castillo, en un país extranjero, y a cuyo rescate acuden los más apuestos caballeros del reino. No puede descartarse que los libres e iguales vean así el asunto. Todos son gentes de letras y de escena, y he aquí que la declinante existencia les da ocasión, quién sabe si la última, de participar en una charada. A ver si hay suerte y se suman a ella los jueces del tribunal constitucional, que también llevan una vida muy aburrida.