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Los robots añoran la retórica
El universo de la iaaa que podemos imaginar es una brumosa guerra entre drones y humanos. Los de arriba son aves predadoras en busca de objetivos y los de abajo, seres despavoridos en busca de refugio. La ‘iaaa’ necesita armarse de recursos persuasivos, tanto para parecer respetable como para distraer la atención de la presa.
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Una bomba en la puerta de casa
El paquete explosivo timbrado en la oficina de correos se ha convertido en un misil con cabezas nucleares buscando el objetivo desde el cielo y un anemómetro guiado por inteligencia artificial determina quién es y quién no terrorista en un momento dado.
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El baile de don Vito y el penúltimo vals
A la violencia verbal que empapa a una parte de la sociedad, y hace incluso gala de ello, sigue la violencia gestual de don Vito: asalto, coacción física y acusación inquisitorial a la víctima, todo en un misma acción ampliamente difundida por las redes sociales como una invitación a repetir el patrón en otras circunstancias y con otras víctimas, a elección del voluntario de la causa. ¿Cuál es el paso siguiente?
De te fabula narratur
From The Blog
Pícaros
Una vieja decrépita en silla de ruedas clama que ha sido expulsada de su vivienda por una joven marroquí que la ha ocupado. Un joven gay denuncia que ocho encapuchados le han asaltado y grabado en la nalga con una navaja la palabra maricón. En ambos casos, casi simultáneos en el tiempo, los hechos denunciados son falsos.
Poderes independientes
La energía eléctrica y la justicia son independientes, vale decir, operan autónomamente en campos y con reglas propias. Para la primera, el marco de su independencia es ese tinglado de intereses que llamamos mercado, y para la segunda, la barahúnda de códigos, jurisprudencias, arbitrios y resoluciones en la que ningún lego puede internarse sin riesgo a salir trasquilado.
El comisionista
La fiscalía del supremo califica a don Juan Carlos I de comisionista internacional. Lo sabíamos todos pero el fiscal aportará además pruebas, que ya veremos dónde paran. Cada noticia del rey emérito agita el gallinero. Las tertulias hierven, las redes arden, los gobernantes tiemblan, la plebe se encoge de hombros.