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Los robots añoran la retórica
El universo de la iaaa que podemos imaginar es una brumosa guerra entre drones y humanos. Los de arriba son aves predadoras en busca de objetivos y los de abajo, seres despavoridos en busca de refugio. La ‘iaaa’ necesita armarse de recursos persuasivos, tanto para parecer respetable como para distraer la atención de la presa.
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Una bomba en la puerta de casa
El paquete explosivo timbrado en la oficina de correos se ha convertido en un misil con cabezas nucleares buscando el objetivo desde el cielo y un anemómetro guiado por inteligencia artificial determina quién es y quién no terrorista en un momento dado.
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El baile de don Vito y el penúltimo vals
A la violencia verbal que empapa a una parte de la sociedad, y hace incluso gala de ello, sigue la violencia gestual de don Vito: asalto, coacción física y acusación inquisitorial a la víctima, todo en un misma acción ampliamente difundida por las redes sociales como una invitación a repetir el patrón en otras circunstancias y con otras víctimas, a elección del voluntario de la causa. ¿Cuál es el paso siguiente?
De te fabula narratur
From The Blog
El dinero que crece en la arena
La interpol, a su vez, es para el ciudadano medio una entidad de perfiles y funciones difusas que es noticia estos días porque para su presidencia ha sido elegido otro policía que resuelve los casos como Roberto Alcázar: un emiratí de nombre Ahmed al Raisi, acusado de torturas.
La orquesta y los caníbales
En la muy madrileña cúpula del pepé se ha desatado un debate sobre preceptiva musical. La cosa en el partido de la derecha va de si una orquesta debe tener o no solista. El director de la orquesta, don Casado, dice que no; la solista, doña Ayuso, dice que sí, y el concertino, don Almeida, que, bueno, solistas sí pero sin desafinar.
Independentzia
El viejo recuerda la primera vez que oyó el grito independentzia y la extrañeza que le produjo. Independencia, ¿de quién? Fue a principios de los ochenta cuando cubría como periodista un mitin multitudinario de la entonces llamada ‘herribatasuna’ en un polideportivo de esta remota capital subpirenaica. Quien se desgañitaba con la demanda de independentzia al lado del periodista era una muchacha adolescente, que ahora tendrá unos sesenta, quizá jubilada, quizá abuela.