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Los robots añoran la retórica
El universo de la iaaa que podemos imaginar es una brumosa guerra entre drones y humanos. Los de arriba son aves predadoras en busca de objetivos y los de abajo, seres despavoridos en busca de refugio. La ‘iaaa’ necesita armarse de recursos persuasivos, tanto para parecer respetable como para distraer la atención de la presa.
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Una bomba en la puerta de casa
El paquete explosivo timbrado en la oficina de correos se ha convertido en un misil con cabezas nucleares buscando el objetivo desde el cielo y un anemómetro guiado por inteligencia artificial determina quién es y quién no terrorista en un momento dado.
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El baile de don Vito y el penúltimo vals
A la violencia verbal que empapa a una parte de la sociedad, y hace incluso gala de ello, sigue la violencia gestual de don Vito: asalto, coacción física y acusación inquisitorial a la víctima, todo en un misma acción ampliamente difundida por las redes sociales como una invitación a repetir el patrón en otras circunstancias y con otras víctimas, a elección del voluntario de la causa. ¿Cuál es el paso siguiente?
De te fabula narratur
From The Blog
En defensa de la clase obrera
Hemos convenido en que la reforma laboral es el santogrial de la legislatura. El marco de una nueva y esperanzadora etapa histórica del país en estos tiempos turbulentos. A pesar de la aparente obviedad del propósito y de la presunta mayoría de la izquierda en el parlamento, la materialización de la reforma ha sido muy costosa y no es seguro de que llegue a término.
El alcalde se asoma al lado oscuro
Cuando se pone en circulación una idea o una afirmación -ya responda a la verdad, se aproxime a ella o sea una mentira absoluta-, si es intuitivamente aceptada por el público, normalizada, se dice ahora, su refutación o deconstrucción es casi imposible.
El héroe y el dragón
Todo indica que, por ahora, Australia es un estado lo bastante seguro de sí mismo como para discernir la liviana importancia de un campeonato de tenis en relación con la salud pública acosada por una pandemia. Pero no se confíen, habrá más asaltos, raqueta y talonario en mano.