Vox ha confundido un trámite parlamentario con un golpe de estado y en vez de buscar apoyos en la cámara ha amenazado a la mitad de los diputados con ilegalizar sus partidos y a algunos en especial con llevarlos esposados ante el juez junto a los menores inmigrantes a los que se la tiene jurada.
La América que mata
El crimen del gobierno es una constante histórica pero los vejetes embozados en estos días pertenecemos a la primera generación a la que se hizo creer que el esfuerzo político podría erradicar esta lacra. Ya se ve que no. Volvemos a un siglo atrás, a la época de nuestros abuelos. Y con la mascarilla puesta.
Dinosaurios
Las fundaciones y los ‘think tanks’ constituyen la prueba empírica de que en la política actual la acción (el partido) y la reflexión (las ideas) viajan en departamentos separados. El ‘intelectual orgánico’ de Gramsci ha externalizado la producción ideológica. Pero volvamos a los dinosaurios, esos seres fantásticos e inextinguibles.
Caballería motorizada
Los desfiles de caballería motorizada que han perpetrado los voxianos en diversas ciudades españolas marcan el perímetro de su área de influencia. No es fácil creer que la mayoría del vecindario quiera vivir en un régimen en el que el destino más probable es perecer bajo las ruedas de los cuatroxcuatro y de las motos de alta gama.
El método paranoico-crítico
La tele pública ofreció al líder voxiano el formato estándar de la casa, exquisitamente neutral, en el que las preguntas eran solo pies de texto para que el entrevistado desplegara sobre ellas su discurso. Don Abascal, un personaje ignaro e inseguro, había preparado a su público para una mala actuación mediante un previo discurso victimista sobre las condiciones materiales de su presencia en el plató, pero el gimoteo fue innecesario porque el resultado de la prueba telegénica fue bueno para sus intereses.