Una realidad que parece un escenario de teatro y un personaje que se ajusta a las expectativas del público, el cual ha renunciado a todo menos a reírse de la realidad y de sí mismo. Madrid es Gotham bendecido por un sol espléndido en el cielo azul, de cuya imagen no podemos apartar el rostro riente de doña Ayuso, ni tampoco la sensación de catástrofe que inspira.
Madrí se independiza
La aplastante, y por lo demás previsible, victoria electoral de doña Ayuso revela que los madrileños están encantados de haberse conocido. Los datos económicos de la comunidad son malos y los sanitarios peores, para no mencionar la desestructuración social que significa la desigualdad rampante, pero han descubierto el orgullo de tomarse una cañita en una terraza bajo el límpido cielo de la capital.
Para libertad, la de entonces
Los síntomas de la libertad que pregona doña Ayuso ya los disfrutamos en nuestra remota juventud, hace unos cincuenta o sesenta años. Madrugábamos de buena mañana para ir al tajo o al taller y los más pudientes al colegio de curas o a la gélida aula de la universidad, y cuando terminaba la jornada nos reuníamospara tomar una caña en el bar. Eran buenos tiempos aquellos.
Balas para todos
Ya sea por emulación, réplica, contagio, estrés o meras ganas de participar en esta competición macabra, el envío de amenazas de muerte a candidatos electorales, y otros, como el ex presidente Zapatero, se ha convertido en un síntoma inquietante del estado de ánimo de la sociedad.
‘Savatares’
El filósofo (¿?) Fernando Savater va votar a doña Ayuso en la batalla de Madrid. Toma ya. Precisamente ahora es cuando hay que dar un paso adelante –otro más, y van…- y demostrar con quién se está. Ahora, cuando hay riesgo, no sé si cierto, de que la progresía y los estercoleros multiculturales se movilicen ante las urnas y nos amarguen la fiesta.