Es imposible no pensar en Gila cuando se tiene noticia de los pensamientos en voz alta del fiscal suizo que ha cerrado la investigación sobre el dinero que nuestro inolvidable rey emérito recibió de Arabia Saudí y que sus testaferros trasladaron a cuentas opacas y un buen pellizco terminó en el bolsillo de frau Corinna Larsen.
Carta a los reyes
Don Juan Carlos se ha convertido en el gorila en el salón. Todo sienten su presencia, su respiración, pero todos fingen no verlo y actúan como si no estuviera. Nuestra monarquía es azarosa y menos debida a la adhesión popular o a la tradición histórica que a la dificultad del país para constituirse en estado.
El rey y la vidente
Nunca sabes para qué sirve un rey pero, como diría un comercial de coches de segunda mano, tiene muchas prestaciones. Vale para un roto y para un descosido, dicho en romance. Ahora mismo, el vaivén de los días ha puesto a su majestad como valedor de republicanos. Los levantiscos y desafectos catalanes saldrán de la cárcel por la gracia real.
Tocamientos de narices
Cada día te levantas con la esperanza, casi la certeza, de que hay un mundo que te concierne más allá de la corrala que te llevan los medios de comunicación (qué término más anticuado) a tu celda de confinamiento. Pero quiá. Ahí está el guiñol cada mañana, que nos transmite la ineludible sensación de que nos están tomando el pelo.
A cuerpo de rey
La parsimoniosa regularización fiscal, si puede llamarse así, de la ignota fortuna del rey fugado está creando un héroe inesperado para una futura e hipotética batalla dinástica de la que es pródiga la destartalada historia del país. Juancarlistas vs. felipistas