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El PP se deja llevar y envenena el parlamento
La loca aventura gasística de esta diputada muestra cierto correlato con las intervenciones de su jefe de filas, don Feijóo, que también son mendaces, agresivas y de un dramatismo estridente e impostado, no arreglan nada y lo embarullan todo.
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Alemania y el canario en la mina
¿Qué ha ocurrido para que estemos en este punto? Quizá la respuesta está en un crimen irresuelto. El suceso ocurrió en 1991, apenas derribado el muro de Berlín y repartidos sus trocitos entre las personas de bien de toda Europa. La historia es una novela policíaca y el ignoto asesino, un agente cuya acción ayuda a entender los resultados de las elecciones donde los votantes parecen compartir las emociones del tipo que apretó el gatillo.
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No-lugares que cambian la historia
Dentro de poco, Groenlandia y Ceuta ingresarán en esta categoría de no-lugares que cambian la historia sin que los que asistimos a lo que ocurre ante nuestros ojos, y mucho menos nuestros descendientes, sepamos qué está ocurriendo.
De te fabula narratur
From The Blog
El gran colisionador de hadrones
Los debates televisados son artefactos de alta tecnología que requieren gran atención de los hechiceros y comunicólogos que zumban alrededor de los candidatos antes de la batalla. En términos de entretenimiento son lo más parecido al tópico de la fiesta de la democracia, si aceptamos que las elecciones son su resaca.
Los bárbaros vienen a caballo
En los años veinte/treinta del pasado siglo Europa se vio asaltada por la tentación de la barbarie. El votante con el agua al cuello se pregunta si alguien más advierte la semejanza de estas condiciones de hace un siglo con la situación actual. Todos los agentes que provocaron aquella debacle están ahora presentes en el escenario excepto, quizás y por ahora, el factor militar, del que ya se empieza a ver la sombra.
Las urnas inútiles
La convocatoria a las urnas es como la invitación al pasaje de un avión para que visite la cabina del piloto y toquetee un poco los mandos para ver qué se siente. Ni la tripulación ni el pasaje saben qué hay en las tripas (software, se dice ahora) del boeing. Puede ocurrir cualquier cosa.