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Divagaciones sobre ocho comentarios
Lo que llamamos Europa es una confederación de estados-nación, cada uno con su historia, su prurito soberanista y sus élites gobernantes descangalladas, lo que quiere decir que el continente carece de un ‘demos’ común e identificable sobre el que asentar la unidad.
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Las 3K y otras damas de relumbrón
El lema ‘Niños, Cocina, Iglesia’ no cuadra con las mujeres que pilotan hoy el globo neofascista que sobrevuela Europa. Marine Le Pen, Giorgia Meloni y Alice Weidel, por citar a las más notorias, dirigen un conglomerado de fuerzas que va a acabar con la democracia sin que sepamos qué vendrá después.
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Listas negras, blancas y grises
Por si el ministerio del Interior no tuviera suficientes problemas con su olímpico don Grande Marlaska al frente, se ha revelado la existencia de una lista (54 folios) con fichas de periodistas (280), que incluye, nombre, foto, ideología y grado de afecto o desafecto al gobierno.
De te fabula narratur
From The Blog
Reales ficciones vs. ficciones reales
La monarquía es una ficción interpretada por actores muy buenos y muy competentes en lo suyo, que se baten a brazo partido por mantener en cartel la función, como un divo de ópera o una estrella de cine harían para no ser desalojados del reparto. La monarquía es también un arte arcaico, medievalizante, cuyo desempeño es competencia familiar y cuyos roles se transmiten de padres a hijos, de una generación a otra, por vía sanguínea.
Realidades y sueños
En Budapest se decide la puesta en marcha del llamado plan de recuperación europeo, es decir, los fondos de la unión para salir lo menos maltrechos posible de lo acaecido en este desgraciado año. Los fondos están retenidos por la actitud de Polonia y Hungría, que no aceptan que su efectividad esté condicionada a un modelo constitucional que sus gobiernos detestan.
Ruido de sables
Es posible que el viejo y desacreditado Marx tenga al fin razón cuando escribe en el 18 Brumario que ‘la historia ocurre dos veces: la primera vez como una gran tragedia y la segunda como una miserable farsa’ pero no consuela ante la evidencia de que nuestra generación saldrá del escenario con el puto ruido de sables grabado a fuego en la memoria.