Habría que preguntarse qué autoridad especial le hace a míster Blair experto en esa zona del mundo que no sean algunas nociones heredadas de la época del imperio británico o quizá sus negocios con la petromonarquías del Golfo. Sea como fuere ha diseñado un plan para Gaza del gusto del emperador de la cresta naranja, lo que ya es por definición inquietante.
Un héroe de nuestro tiempo
Estas víctimas son objeto de pompas fúnebres muy solemnes, a medio camino entre el funeral vikingo y la canonización de un santo vaticano, y de ellos se glosa su ardor guerrero por la causa compatible con una personalidad tierna y atenta, de buen hombre de familia, leal camarada y maestro de ideas y costumbres.
Genocidios, deportes y bombas atómicas
Lo importante para los sionistas es no perder la titularidad de la palabra ‘genocidio’. Ellos son víctimas de un genocidio interminable, los demás solo mueren.
Un juez en guerra
El relato del caso y su instrucción judicial ha reforzado la división en la opinión del país entre partidarios y adversarios del acusado o del juez. No es un fenómeno nuevo en la historia porque tiene precedentes muy sonados –el caso Dreyfuss, por ejemplo- y en todas las circunstancias es signo de una fractura profunda en la sociedad.
Reales confidencias
En estas circunstancias, el aldeanico busca el cobijo en la autoridad inapelable para escapar de su propia confusión y le atribuye opiniones que él desearía que el gran jefe tuviera. No son circunstancias pasajeras, ni la confusión de los tiempos ni el provincianismo del protagonista.
Analfabetas militantes y voceros tabernarios
«Lo voy a decir. Creo que hay que empezar a superar que hay gente a la que no le gusta leer. Y encima no sois mejores porque os guste leer. Leo cosas, sí, porque me interesa ese tema en específico, pero no me cojo un libro y me leo una historia en mi cama y no pasa nada. Hay que superarlo. No a todo el mundo le gusta leer».