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Guerras culturales y otras chucherías de época
Guerra cultural es un oxímoron. Las cuatro acepciones que acoge el diccionario rae de la palabra cultura tienen connotaciones conservadoras y nada hay menos conservador que la guerra, o la batalla, si se prefiere.
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Los robots añoran la retórica
El universo de la iaaa que podemos imaginar es una brumosa guerra entre drones y humanos. Los de arriba son aves predadoras en busca de objetivos y los de abajo, seres despavoridos en busca de refugio. La ‘iaaa’ necesita armarse de recursos persuasivos, tanto para parecer respetable como para distraer la atención de la presa.
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Una bomba en la puerta de casa
El paquete explosivo timbrado en la oficina de correos se ha convertido en un misil con cabezas nucleares buscando el objetivo desde el cielo y un anemómetro guiado por inteligencia artificial determina quién es y quién no terrorista en un momento dado.
De te fabula narratur
From The Blog
Desinformación y otros síntomas
La veracidad de una noticia la otorgan los receptores, los cuales la aceptan porque se ajusta a su marco cognitivo y cultural y responde a su visión del mundo. El emisor solo tiene que ocuparse de que lo que cuenta tenga una cierta relación con los hechos relatados, ni siquiera comprobados.
Godzilla vive aquí
Vivimos en una pugna entre la uniformación planetaria del modelo productivo bajo la férula de la revolución tecnológica y la proliferación de identidades que fomentan la secesión y la fragmentación del cuerpo social. Las democracias liberales crujen estrujadas por este choque tectónico y la tentación autoritaria está presente. Por ahora, parece que entendemos que es mejor el sentido común que la ‘hybris’.
Toreros y faralaes
La tendencia al fraccionalismo es un mal congénito de la izquierda, tanto más agresivo cuanto más al extremo se sitúa la organización concernida. Sin duda, se debe a un desajuste originario entre la urgencia y ambición de los objetivos y la tortuosa y forzada parsimonia del método. Esto es bastante obvio en los podemitas.