-
Los robots añoran la retórica
El universo de la iaaa que podemos imaginar es una brumosa guerra entre drones y humanos. Los de arriba son aves predadoras en busca de objetivos y los de abajo, seres despavoridos en busca de refugio. La ‘iaaa’ necesita armarse de recursos persuasivos, tanto para parecer respetable como para distraer la atención de la presa.
-
Una bomba en la puerta de casa
El paquete explosivo timbrado en la oficina de correos se ha convertido en un misil con cabezas nucleares buscando el objetivo desde el cielo y un anemómetro guiado por inteligencia artificial determina quién es y quién no terrorista en un momento dado.
-
El baile de don Vito y el penúltimo vals
A la violencia verbal que empapa a una parte de la sociedad, y hace incluso gala de ello, sigue la violencia gestual de don Vito: asalto, coacción física y acusación inquisitorial a la víctima, todo en un misma acción ampliamente difundida por las redes sociales como una invitación a repetir el patrón en otras circunstancias y con otras víctimas, a elección del voluntario de la causa. ¿Cuál es el paso siguiente?
De te fabula narratur
From The Blog
Pronóstico del año
El asunto es trivial pero ahí radica su encanto: son las trivialidades y las mentiras las que activan los cataclismos. Las agencias de noticias y las redes digitales crepitan y los telediarios entran en éxtasis. Por fin, algo emocionante para salir del aburrimiento post navideño.
La estrella de Belén cae sobre nuestras cabezas
Un gigantesco pedrusco hirviente sobre nuestras cabezas no resulta tan impensable ni necesariamente indeseable, tanto menos si, como es el caso, la historia está contada en una producción brillante, con un guión sorprendente, un ritmo narrativo trepidante y un elenco de intérpretes superlativos que muestran estar en la gloria.
El honor de las letras
Año nuevo, vida nueva, y así es posible que hayamos asistido por primera vez a un acuerdo político a cambio del honor de una obrera de la literatura. El precio del pacto, habida cuenta los firmantes del mismo, ha sido una paletada de barro añadido a la memoria de la escritora. Solo en este intratable país de cabreros es posible lo que ha ocurrido con la memoria de Almudena Grandes, a la que el diminuto alcalde de Madrid ha despreciado después de que aceptara nombrarla hija predilecta de la ciudad.