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Cuando empezó todo
En un cierto momento de la historia, un funcionario británico acude a una reunión con campesinos palestinos para convencerlos de que registren el perímetro de sus tierras a fin de hacer efectiva la partición del territorio con los colonos judíos; intenta fingir simpatía hacia sus interlocutores y en tono condescendiente le pregunta a uno por el nombre del asno que lleva con él y el campesino le responde, Lord Balfour. El funcionario toma nota de la respuesta y muda el semblante.
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Dones y dunas del desierto
¿En qué momento un dirigente occidental en misión oficial encuentra natural recibir joyas que valen una millonada y que no podrá ni exhibir ni comerciar con ellas fuera del mercado negro?
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La final del mundial de fútbol se celebra en Ceuta
Más de un centenar de niños y adolescentes ahogados en el mar y miles de otros rechazados y hostigados en las calles de la ciudad en la que esperaban empezar un futuro que merezca ese nombre, carne de cañón de los poderes terrenales. Cuando el ganador levante la copa dentro de cuatro años debería pensar que se lo debe a esos muchachos y muchachas sacrificados para que la final se celebre en tal o cual estadio.
De te fabula narratur
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Sentimientos religiosos
De la condena a la concejala madrileña por la ya lejana en el tiempo performance de su época de estudiante en la capilla de la Complutense llama menos la atención la condena misma que la causa punible considerada por el tribunal. Resulta que se la ha condenado por ofensas a los sentimientos religiosos, que era el argumento esgrimido por...
La semilla del diablo
“Es lo que esperaba, o peor”, ha declarado una eurodiputada española después de salir de la sala de lectura donde los miembros del parlamento europeo pueden consultar los documentos de la negociación del acuerdo de libre comercio entre Estados Unidos y la UE, más conocido por su sigla en inglés, TTIP. La mezcla de curiosidad y espanto, de anhelo...
Porno nazi
Hace, digamos, cincuenta o sesenta años, las familias que tenían una ochena (así llamábamos en mi pueblo a la décima parte de una peseta, seis centésimas de euro) disponible de su presupuesto tenían apadrinado a un indigente que acudía a casa una o dos veces por semana para recoger la limosna en efectivo o en especie, y, por decirlo...