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No-lugares que cambian la historia
Dentro de poco, Groenlandia y Ceuta ingresarán en esta categoría de no-lugares que cambian la historia sin que los que asistimos a lo que ocurre ante nuestros ojos, y mucho menos nuestros descendientes, sepamos qué está ocurriendo.
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Esperando el apocalipsis cubierto con un cucurucho de papel de aluminio
Algunos prebostes de la industria de la inteligencia artificial (IA para los restos) han profetizado que su desarrollo acabará con la humanidad en unos pocos, muy pocos años, en el 2030, según Jacob Coxon, un alto operario de esta industria, ingeniero del monstruo Anthropic.
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Divagaciones sobre ocho comentarios
Lo que llamamos Europa es una confederación de estados-nación, cada uno con su historia, su prurito soberanista y sus élites gobernantes descangalladas, lo que quiere decir que el continente carece de un ‘demos’ común e identificable sobre el que asentar la unidad.
De te fabula narratur
From The Blog
Entre dos épocas
Y he aquí a nuestro amigo en suspenso entre dos épocas, como todos los viejos del planeta. La tecnología quirúrgica mejorará la calidad de su vida y con suerte alargará sus días mientras las polillas devoran los saberes que han dado sentido a su existencia. Parece una versión de la metáfora dominante de esta época que es también la del alzheimer: una larga vitalidad sin memoria.
Ginebra
A las manifestaciones masivas y pacíficas, que se daban por sentadas, en la reunión se añadió, supuestamente, un poco de creatividad destinada a colorear en las teles y redes sociales la respuesta de Cataluña ante la agresión del estado opresor con un tinte heroico y martirial. Lo cívico ya no se lleva porque no luce en el telediario por demasiado visto y porque no asusta al estado.
Pruebas de cargo
Los aprendices de brujo no son capaces de imaginar el acervo de creatividad y resentimiento que anida en la gente a la que dicen representar. Quién sabe si no estamos ante una mutación del signo político dominante. A la mayoría bienestante que impulsó la independencia sonriente le sustituye una liga de menestrales, ‘botiguers’ y ‘faístas’, tan catalanes como la ‘bona gent’ que quiere creer que ‘Espanya els roba’.