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Yo también seguí a Hernán Cortes
Para este escribidor fue, literalmente, un viaje de descubrimiento en el que nada era como le habían contado o como lo contaría ahora la virreina de Madrid.
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Europa despierta, se mira al espejo y…
Europa despierta ahora del sueño de ser Europa y lo menos que puede decirse es que no acierta a comprender dónde está. Todos alrededor la llaman, Europa, Europa, ya sea con esperanza, ironía o desprecio, así que ese debe ser su nombre, Europa, pero ¿qué designa ese nombre?
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Guerras culturales y otras chucherías de época
Guerra cultural es un oxímoron. Las cuatro acepciones que acoge el diccionario rae de la palabra cultura tienen connotaciones conservadoras y nada hay menos conservador que la guerra, o la batalla, si se prefiere.
De te fabula narratur
From The Blog
Los culpables
Un lector de las ocurrencias de este rincón me pide que me moje en discernir qué partido político ha tenido más culpa en el fracaso de la formación de gobierno y en las la consecuente repetición de las elecciones. La culpa es una noción moral que no opera en política; y la responsabilidad, tampoco. En último extremo, la culpa es de la ciudadanía que ha elegido a estos personajes sobre los que no tiene ningún control.
Cinco idiotas
La renovación de la clase política ha tenido un efecto perverso e inesperado y ha elevado a lo alto de la cucaña a cinco tipos criados en el bienestar y los videojuegos, narcisistas, eufóricos y absortos. Ninguno de los cinco jefes de filas del arco parlamentario han administrado nunca un presupuesto público ni han gobernado a ningún colectivo cívico, ya sea una comunidad de vecinos o un club deportivo de barrio
Política de las emociones
Los partidos que se arrogaron el papel de administrar la voluntad de las masas callejeras de indignados e independentistas han fracasado en su intento. Quizá sea porque las manifestaciones callejeras funcionan cuando son reactivas, es decir, cuando los manifestantes se echan a la calle para impedir que el poder haga algo que les disgusta o que rechazan, y no cuando son proactivas, es decir, destinadas a exigir que el poder haga algo que los manifestantes quieren. Valdría la pena reflexionar sobre esta ocurrencia.