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Divagaciones sobre ocho comentarios
Lo que llamamos Europa es una confederación de estados-nación, cada uno con su historia, su prurito soberanista y sus élites gobernantes descangalladas, lo que quiere decir que el continente carece de un ‘demos’ común e identificable sobre el que asentar la unidad.
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Las 3K y otras damas de relumbrón
El lema ‘Niños, Cocina, Iglesia’ no cuadra con las mujeres que pilotan hoy el globo neofascista que sobrevuela Europa. Marine Le Pen, Giorgia Meloni y Alice Weidel, por citar a las más notorias, dirigen un conglomerado de fuerzas que va a acabar con la democracia sin que sepamos qué vendrá después.
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Listas negras, blancas y grises
Por si el ministerio del Interior no tuviera suficientes problemas con su olímpico don Grande Marlaska al frente, se ha revelado la existencia de una lista (54 folios) con fichas de periodistas (280), que incluye, nombre, foto, ideología y grado de afecto o desafecto al gobierno.
De te fabula narratur
From The Blog
Cacofonías antes de la restauración
En castellano hay una frase hecha para describir esta situación, alborotar el gallinero, que tal vez inspiró a Cortázar y sirve ahora para explicar la cacofonía en que está sumida nuestra clase política, como las gallinas de la fábula, bajo el impacto del último movimiento del rey emérito y su reconocimiento de que es un (presunto) delincuente fiscal.
Mensaje navideño
Y recuerda, querido hijo, que los españoles no son monárquicos. La monarquía, como ya sabes porque estás muy preparado, se sostiene por la debilidad anémica de la república, que en este caso se traduce en la imposibilidad de los españoles para reconocerse en un demos y constituir un proyecto histórico en común. Este rasgo genético de la raza hace que no puedan vivir sin un poder paternalista, de relumbrón, impuesto sobre sus cabezas, aunque luego no paren de denostarlo.
La revolución permanente
No hay peor pesadilla para un viejo que obligarle a volver al tiempo de su juventud. Los felices ochenta. Años confusos, tramposos, horrendos en algún caso, en cuyas aguas braceamos para alcanzar la orilla, cualquier orilla con tal de que fuera tierra firme, y de los que no queda más nostalgia que el recuerdo de las primeras pelis de Almodóvar.