-
Divagaciones sobre ocho comentarios
Lo que llamamos Europa es una confederación de estados-nación, cada uno con su historia, su prurito soberanista y sus élites gobernantes descangalladas, lo que quiere decir que el continente carece de un ‘demos’ común e identificable sobre el que asentar la unidad.
-
Las 3K y otras damas de relumbrón
El lema ‘Niños, Cocina, Iglesia’ no cuadra con las mujeres que pilotan hoy el globo neofascista que sobrevuela Europa. Marine Le Pen, Giorgia Meloni y Alice Weidel, por citar a las más notorias, dirigen un conglomerado de fuerzas que va a acabar con la democracia sin que sepamos qué vendrá después.
-
Listas negras, blancas y grises
Por si el ministerio del Interior no tuviera suficientes problemas con su olímpico don Grande Marlaska al frente, se ha revelado la existencia de una lista (54 folios) con fichas de periodistas (280), que incluye, nombre, foto, ideología y grado de afecto o desafecto al gobierno.
De te fabula narratur
From The Blog
Domésticos y/o silvestres
Ahora, en periodo electoral, el perro-lobo aúlla haciendo eco del ministro ruso de exteriores –en España no hay plena normalidad democrática y todo eso- pero, como dice descarnadamente un socio socialista, perdonándole la vida, ‘Iglesias no tiene gestión, no hace nada, y tiene que hacer declaraciones estrepitosas para llamar la atención’. Está por ver si los mensajes son recibidos por su electorado, que vive en la oscuridad del bosque.
El embajador de la isla desierta
Ya hemos llegado a casa y a la sinopsis del suceso: a) un embajador altamente motivado, también por razones personales y b) una catástrofe diplomática con expulsiones a chorro de diplomáticos a un lado y a otro de lo que antaño se llamó el telón de acero del que diríase que hay cierta nostalgia. El cambio de los tiempos ha deslucido la figura de Borrell y lo ha convertido en el embajador de una isla desierta.
La era de los jueces
El poder judicial llega hasta la microbiología. Esta mañana, un tribunal regional ha anulado la norma de cierre de la hostelería porque, a su entender, no está suficientemente probado que la frecuentación de los bares esté relacionada con los repuntes de la pandemia. ¿Cómo podría probarse tal cosa suficientemente?, ¿acaso no es obvio?