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No-lugares que cambian la historia
Dentro de poco, Groenlandia y Ceuta ingresarán en esta categoría de no-lugares que cambian la historia sin que los que asistimos a lo que ocurre ante nuestros ojos, y mucho menos nuestros descendientes, sepamos qué está ocurriendo.
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Esperando el apocalipsis cubierto con un cucurucho de papel de aluminio
Algunos prebostes de la industria de la inteligencia artificial (IA para los restos) han profetizado que su desarrollo acabará con la humanidad en unos pocos, muy pocos años, en el 2030, según Jacob Coxon, un alto operario de esta industria, ingeniero del monstruo Anthropic.
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Divagaciones sobre ocho comentarios
Lo que llamamos Europa es una confederación de estados-nación, cada uno con su historia, su prurito soberanista y sus élites gobernantes descangalladas, lo que quiere decir que el continente carece de un ‘demos’ común e identificable sobre el que asentar la unidad.
De te fabula narratur
From The Blog
Activistas
Todo cambio de ciclo político o de régimen, o como quiera llamarse, exige el concurso de activistas, que, a menudo a ciegas y sin idea de en qué van a terminar sus iniciativas, se abren paso a través de las fisuras de la estructura a la que están enfrentados. La sorpresa surge cuando los activistas utilizan los mecanismos de la estructura y se encuentran formando parte de ella, en el dilema de que no pueden abolirla o transformarla y además han sido mandatados para mantenerla y gobernarla.
Estado de derecho
La sentencia es un tratado político, plagada de distingos y equilibrios. Los supremos jueces no están en Babia y es obvio que han tenido en cuenta también a Maquiavelo en sus deliberaciones y conclusiones. La sentencia no ha contentado a los extremos español y catalán pero cree dejar margen de maniobra por el famoso centro. La mala noticia es que por ahora el centro se ha estrechado de manera inquietante.
Mensaje a Marte
El nacionalismo español es impotente para integrar a amplias capas sociales de los territorios periféricos en un proyecto común y compartido. A su vez, los nacionalismos vasco y catalán (que no son comparables), y otros que pudieran surgir en la periferia, no pueden integrar a la población de su territorio en un proyecto nacional propio y específico.