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Los robots añoran la retórica
El universo de la iaaa que podemos imaginar es una brumosa guerra entre drones y humanos. Los de arriba son aves predadoras en busca de objetivos y los de abajo, seres despavoridos en busca de refugio. La ‘iaaa’ necesita armarse de recursos persuasivos, tanto para parecer respetable como para distraer la atención de la presa.
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Una bomba en la puerta de casa
El paquete explosivo timbrado en la oficina de correos se ha convertido en un misil con cabezas nucleares buscando el objetivo desde el cielo y un anemómetro guiado por inteligencia artificial determina quién es y quién no terrorista en un momento dado.
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El baile de don Vito y el penúltimo vals
A la violencia verbal que empapa a una parte de la sociedad, y hace incluso gala de ello, sigue la violencia gestual de don Vito: asalto, coacción física y acusación inquisitorial a la víctima, todo en un misma acción ampliamente difundida por las redes sociales como una invitación a repetir el patrón en otras circunstancias y con otras víctimas, a elección del voluntario de la causa. ¿Cuál es el paso siguiente?
De te fabula narratur
From The Blog
Reales ficciones vs. ficciones reales
La monarquía es una ficción interpretada por actores muy buenos y muy competentes en lo suyo, que se baten a brazo partido por mantener en cartel la función, como un divo de ópera o una estrella de cine harían para no ser desalojados del reparto. La monarquía es también un arte arcaico, medievalizante, cuyo desempeño es competencia familiar y cuyos roles se transmiten de padres a hijos, de una generación a otra, por vía sanguínea.
Realidades y sueños
En Budapest se decide la puesta en marcha del llamado plan de recuperación europeo, es decir, los fondos de la unión para salir lo menos maltrechos posible de lo acaecido en este desgraciado año. Los fondos están retenidos por la actitud de Polonia y Hungría, que no aceptan que su efectividad esté condicionada a un modelo constitucional que sus gobiernos detestan.
Ruido de sables
Es posible que el viejo y desacreditado Marx tenga al fin razón cuando escribe en el 18 Brumario que ‘la historia ocurre dos veces: la primera vez como una gran tragedia y la segunda como una miserable farsa’ pero no consuela ante la evidencia de que nuestra generación saldrá del escenario con el puto ruido de sables grabado a fuego en la memoria.