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Los robots añoran la retórica
El universo de la iaaa que podemos imaginar es una brumosa guerra entre drones y humanos. Los de arriba son aves predadoras en busca de objetivos y los de abajo, seres despavoridos en busca de refugio. La ‘iaaa’ necesita armarse de recursos persuasivos, tanto para parecer respetable como para distraer la atención de la presa.
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Una bomba en la puerta de casa
El paquete explosivo timbrado en la oficina de correos se ha convertido en un misil con cabezas nucleares buscando el objetivo desde el cielo y un anemómetro guiado por inteligencia artificial determina quién es y quién no terrorista en un momento dado.
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El baile de don Vito y el penúltimo vals
A la violencia verbal que empapa a una parte de la sociedad, y hace incluso gala de ello, sigue la violencia gestual de don Vito: asalto, coacción física y acusación inquisitorial a la víctima, todo en un misma acción ampliamente difundida por las redes sociales como una invitación a repetir el patrón en otras circunstancias y con otras víctimas, a elección del voluntario de la causa. ¿Cuál es el paso siguiente?
De te fabula narratur
From The Blog
Estado de sitio
El escenario es el siguiente: en lo alto de la colina, un presidente elegido en las urnas y blindado por una guardia pretoriana que recela del país y, en el interminable valle que se extiende a sus pies, una multitud anónima cuyos canales de comunicación y socialización están en manos de un puñadito de pijos multimillonarios al frente de las compañías que manejan a su antojo y conveniencia la válvula de expansión y contracción de la opinión pública.
Fuga de cerebros
Un rey de España o un delantero centro del Barça, digamos, necesitan una doble vida en la que estén claramente estancos los deberes públicos y los vicios privados, y la parte que corresponda a Hacienda de cada uno de ellos, porque ambos representan unas banderas y unas instituciones a cuya sombra se acogen multitudes entre los que son mayoría los pobres y resentidos. Pero un youtuber no necesita de estas cautelas.
El ‘efecto Illa’
La pandemia agudiza lo que hay de onírico en la existencia humana. Estamos absortos en la supervivencia que, en estos momentos, depende del capricho de un organismo invisible y por ahora indómito, así que todo lo demás, ‘efecto Illa’ incluido, parece un sueño del que estamos prisioneros, una broma que viene de otro mundo.