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Anatomía de un golpe de estado 3.0
Tendremos que acostumbrarnos a que dirigentes de primer nivel se sienten en el banquillo más por lo que son que por lo que han hecho. La desconfianza hacia la política se traslada a los tribunales, que consecuentemente se politizan. De alguna manera, el último peldaño de la política es la corte de justicia -en cheli, ir p’alante- y algo hemos avanzado porque no hace tanto que la ultima ratio y sin tantas cautelas era el paredón de fusilamiento.
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El sol no sale siempre
La conversación se convierte en una suerte de amenidad terminal. Quizá no lleguemos a ver la caída de Sánchez, mientras nos dejamos acariciar por la placidez de la naturaleza. Un gato atraviesa el césped a sus asuntos sin apartar la mirada de los tres extraños. Un milano sobrevuela sus cabezas. Esta semana va a hacer buen tiempo. Hasta el viernes, que lloverá.
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La caída del imperio y otras amenidades
Nadie hubiera dicho entonces que el fin de la historia, decretado a principios de los noventa para abrir paso a la globalización neoliberal fuera a terminar, apenas treinta años más tarde, en un arcilloso mapa de imperios enfrentados por la posesión de nuevos territorios: Ucrania es mía; Taiwan, mía; para mí Groenlandia, y por ahí seguido.
De te fabula narratur
From The Blog
El hueso de fémur
El inédito artículo ciento cincuenta y cinco, que nadie sabía para qué estaba ahí, se ha revelado como una formidable herramienta multiusos para recentralizar el estado.
Los rusos
Amortizado, aunque no del todo, el señuelo venezolano, toca probar con el cebo ruso. Todo con tal de no reconocer lo que es obvio: el estancamiento y el deterioro de los estados que forman la unión europea y de la propia unión.
Es como una secta
La voz de la amiga al otro lado del teléfono trae un estado de ánimo desconcertado, iracundo, del fondo mismo de la sociedad catalana, cuya intensidad no es perceptible desde fuera de Cataluña y habla de una fractura social.