-
Europa despierta, se mira al espejo y…
Europa despierta ahora del sueño de ser Europa y lo menos que puede decirse es que no acierta a comprender dónde está. Todos alrededor la llaman, Europa, Europa, ya sea con esperanza, ironía o desprecio, así que ese debe ser su nombre, Europa, pero ¿qué designa ese nombre?
-
Guerras culturales y otras chucherías de época
Guerra cultural es un oxímoron. Las cuatro acepciones que acoge el diccionario rae de la palabra cultura tienen connotaciones conservadoras y nada hay menos conservador que la guerra, o la batalla, si se prefiere.
-
Los robots añoran la retórica
El universo de la iaaa que podemos imaginar es una brumosa guerra entre drones y humanos. Los de arriba son aves predadoras en busca de objetivos y los de abajo, seres despavoridos en busca de refugio. La ‘iaaa’ necesita armarse de recursos persuasivos, tanto para parecer respetable como para distraer la atención de la presa.
De te fabula narratur
From The Blog
Con la iglesia, etcétera
Bien, si como afirma doña Calvo, todo está listo para pasar la página de esta historia, solo falta neutralizar al fray sin que sufra ni un rasguño porque, de lo contrario, doña Calvo podría encontrarse en el brete de tener que asistir dentro de unos meses al Vaticano de nuevo, esta vez con mantilla y peineta española, para asistir a la canonización del último mártir de la santa cruzada.
Unamuno en el cine
El Unamuno que presenta Amenábar es un viejo egotista y desnortado, incapaz de ver lo evidente y de reconocer hasta qué punto está equivocado, aprisionado en una colérica indignación que no sabe contra quién dirigir y que finalmente estalla en su famosa intervención ante una rugiente asamblea de militares y fascistas.
España hasta la coronilla
El déficit de glóbulos patrióticos en la sangre tenía enormes ventajas porque nos permitía entregarnos a nuestras querencias y a nuestros sueños; en resumen, nos permitía vivir libres, al menos mientras no topabas con la pareja de la guardia civil. Para nuestra generación, España fue el nombre que recibía un corral triste, opresivo y gris, con cuajarones de sangre en muros y surcos, del que queríamos huir.