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Europa despierta, se mira al espejo y…
Europa despierta ahora del sueño de ser Europa y lo menos que puede decirse es que no acierta a comprender dónde está. Todos alrededor la llaman, Europa, Europa, ya sea con esperanza, ironía o desprecio, así que ese debe ser su nombre, Europa, pero ¿qué designa ese nombre?
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Guerras culturales y otras chucherías de época
Guerra cultural es un oxímoron. Las cuatro acepciones que acoge el diccionario rae de la palabra cultura tienen connotaciones conservadoras y nada hay menos conservador que la guerra, o la batalla, si se prefiere.
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Los robots añoran la retórica
El universo de la iaaa que podemos imaginar es una brumosa guerra entre drones y humanos. Los de arriba son aves predadoras en busca de objetivos y los de abajo, seres despavoridos en busca de refugio. La ‘iaaa’ necesita armarse de recursos persuasivos, tanto para parecer respetable como para distraer la atención de la presa.
De te fabula narratur
From The Blog
Activistas
Todo cambio de ciclo político o de régimen, o como quiera llamarse, exige el concurso de activistas, que, a menudo a ciegas y sin idea de en qué van a terminar sus iniciativas, se abren paso a través de las fisuras de la estructura a la que están enfrentados. La sorpresa surge cuando los activistas utilizan los mecanismos de la estructura y se encuentran formando parte de ella, en el dilema de que no pueden abolirla o transformarla y además han sido mandatados para mantenerla y gobernarla.
Estado de derecho
La sentencia es un tratado político, plagada de distingos y equilibrios. Los supremos jueces no están en Babia y es obvio que han tenido en cuenta también a Maquiavelo en sus deliberaciones y conclusiones. La sentencia no ha contentado a los extremos español y catalán pero cree dejar margen de maniobra por el famoso centro. La mala noticia es que por ahora el centro se ha estrechado de manera inquietante.
Mensaje a Marte
El nacionalismo español es impotente para integrar a amplias capas sociales de los territorios periféricos en un proyecto común y compartido. A su vez, los nacionalismos vasco y catalán (que no son comparables), y otros que pudieran surgir en la periferia, no pueden integrar a la población de su territorio en un proyecto nacional propio y específico.