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Europa despierta, se mira al espejo y…
Europa despierta ahora del sueño de ser Europa y lo menos que puede decirse es que no acierta a comprender dónde está. Todos alrededor la llaman, Europa, Europa, ya sea con esperanza, ironía o desprecio, así que ese debe ser su nombre, Europa, pero ¿qué designa ese nombre?
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Guerras culturales y otras chucherías de época
Guerra cultural es un oxímoron. Las cuatro acepciones que acoge el diccionario rae de la palabra cultura tienen connotaciones conservadoras y nada hay menos conservador que la guerra, o la batalla, si se prefiere.
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Los robots añoran la retórica
El universo de la iaaa que podemos imaginar es una brumosa guerra entre drones y humanos. Los de arriba son aves predadoras en busca de objetivos y los de abajo, seres despavoridos en busca de refugio. La ‘iaaa’ necesita armarse de recursos persuasivos, tanto para parecer respetable como para distraer la atención de la presa.
De te fabula narratur
From The Blog
El genio de las naciones
El observador confinado en su casa tiene el mundo ante sí como un vasto campo de batalla en la que los distintos cuerpos de ejército adoptan estrategias diversas para enfrentar al enemigo común. La evidencia dice que el número de tácticas para frenar su avance es muy limitado; de hecho, solo hay unas pocas eficientes, iguales para todas las circunstancias. Pero hay que contar con el genio de las naciones.
El huevo originario
Nos gusta que nos expliquen la cosa en un tono de voz amable, tranquilizador, ligeramente elusivo, con gráficas y apelaciones a la ciencia, como si la peste fuera un tema de la ESO que no necesariamente caerá en el examen. El resultado es que aquí el virus se muestra muy musculoso y atlético pues se ha expandido en un medio en el que lo único que sobra es espacio entre las personas y donde las agregaciones de población de dimensiones masivas son pocas y, en apariencia, más fácilmente controlables que en China.
Café de media mañana
Café de media mañana. La reunión se celebra como siempre en una cafetería en la que hoy se registra una notable deserción de la clientela. Los grupitos en los que la rutina cafetera ha vencido al miedo están aislados por un piélago de mesas vacías y sobre las tazas de café con leche revolotea un solo tema de conversación, ya saben cuál.