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Europa despierta, se mira al espejo y…
Europa despierta ahora del sueño de ser Europa y lo menos que puede decirse es que no acierta a comprender dónde está. Todos alrededor la llaman, Europa, Europa, ya sea con esperanza, ironía o desprecio, así que ese debe ser su nombre, Europa, pero ¿qué designa ese nombre?
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Guerras culturales y otras chucherías de época
Guerra cultural es un oxímoron. Las cuatro acepciones que acoge el diccionario rae de la palabra cultura tienen connotaciones conservadoras y nada hay menos conservador que la guerra, o la batalla, si se prefiere.
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Los robots añoran la retórica
El universo de la iaaa que podemos imaginar es una brumosa guerra entre drones y humanos. Los de arriba son aves predadoras en busca de objetivos y los de abajo, seres despavoridos en busca de refugio. La ‘iaaa’ necesita armarse de recursos persuasivos, tanto para parecer respetable como para distraer la atención de la presa.
De te fabula narratur
From The Blog
Palabras
La peste vacía de sentido las palabras, las vuelve conjeturales, reiterativas, ociosas en último extremo. El lenguaje ocupa el espacio en el que podemos decir que estamos vivos, y ahora que este parece acortarse, el lenguaje se hace proliferante, pegajoso e inane. La gente quiere mensajes cortos, secos e inteligibles, y eficientes, claro está, y lo que encuentra alrededor es el país de los palabristas. Como muestra, estas líneas.
Virus en la casa real
Es lógico que el buen pueblo no haya querido saber nada del despido del rey viejo porque bastantes viejos hay de los que ocuparnos todos. En la real familia también andan en cábalas y, a su medida y conveniencia, toman decisiones. Nos cuesta entender que la monarquía es el negocio de los monarcas al que entregan la misma dedicación que los plebeyos a sus negocios plebeyos, y en ese sentido es una institución plenamente democrática: cada uno está a lo suyo en su casa y la peste en la de todos.
Nuestros mayores
Entre las hojas muertas de la información asperjada en las últimas horas descubre la frecuencia con que aparece la expresión ‘nuestros mayores’ en los discursos y moralinas de políticos y periodistas. Todos los sacrificios infligidos a la población están destinados a proteger a nuestros mayores. Hasta don Sánchez, de natural torpón en estos menesteres discursivos, introdujo el sintagma en su churchilliana alocución para anunciar el estado de alarma en el que estamos.