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Europa despierta, se mira al espejo y…
Europa despierta ahora del sueño de ser Europa y lo menos que puede decirse es que no acierta a comprender dónde está. Todos alrededor la llaman, Europa, Europa, ya sea con esperanza, ironía o desprecio, así que ese debe ser su nombre, Europa, pero ¿qué designa ese nombre?
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Guerras culturales y otras chucherías de época
Guerra cultural es un oxímoron. Las cuatro acepciones que acoge el diccionario rae de la palabra cultura tienen connotaciones conservadoras y nada hay menos conservador que la guerra, o la batalla, si se prefiere.
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Los robots añoran la retórica
El universo de la iaaa que podemos imaginar es una brumosa guerra entre drones y humanos. Los de arriba son aves predadoras en busca de objetivos y los de abajo, seres despavoridos en busca de refugio. La ‘iaaa’ necesita armarse de recursos persuasivos, tanto para parecer respetable como para distraer la atención de la presa.
De te fabula narratur
From The Blog
El nuevo teatro
Las reglas del confinamiento constriñen la visión del paisaje, que solo puede atisbarse por dos rendijas u ojos de cerradura: la ventana de casa y la pantalla de la tableta. A través de la ventana, la primavera sigue su rutina en los castaños de Indias, únicos habitantes de la calle vacía, de entre cuyas hojas emergen las panículas de florecillas blancas. Al confinado le asalta una ocurrencia: cuando él no esté, los castaños seguirán floreciendo y la tele seguirá encendida.
Los novios de la muerte
El confinamiento en la sola compañía de la carraca que llevamos de fábrica en el interior de la caja craneal es una fuente de riesgo porque en ese espacio de nuestro organismo no hay gran cosa de valor: obsesiones, manías, hábitos en bruto, recuerdos inertes y deseos de imposible cumplimiento, todo ello regado con unos jugos que inflaman las fantasmagorías y llevan a la desmesura.
La máscara de la nueva era
Quién sabe si las mascarillas profilácticas no son la señal indumentaria de la próxima era. La mascarilla permite estar en el mundo a una satisfactoria distancia del prójimo sin dar explicaciones a nadie, lo que es el sueño de las clases dirigentes; en cuanto al buen pueblo, volverá a llenar los estadios de fútbol provisto de mascarillas compradas en z-a-r-a, que, entonces sí, se verá que son inservibles para prevenir el contagio.